Por Leticia Montagner
El día 23 de junio de cada año, desde 2010 se celebrael Día Internacional de las Viudas por decisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hecho que tiene un gran significado porque quedarse viuda tiene consecuenciasque afectan a las mujeres y a sus hijos.
Es un asunto trascendental que en México y otros países no ha sido atendido adecuadamente, pues la viudez es una experiencia muy difícil alsufrir la pérdida irreparable del compañero de vida y parte de la cabeza de la familia. Además, hay una notable carencia de políticas públicas.
De acuerdo a las estadísticas se estima que en el mundo hay 285 millones de viudas, de las cuales 115 millones viven en la pobreza extrema. Además existen hijos huérfanos menores de edad que en la mayoría de los casos no tienen apoyo socio-económico-familiar.
Los problemas de las viudas conllevan a la pérdida de su espacio en la sociedad civil, en algunos países se le niegan sus derechos a la herencia, a la tierra y se les somete a rituales extremos de duelo y a otras formas de discriminación y abuso. En ocasiones es la misma familia de la viuda la que las desalojan de sus casas y las maltratan, incluso las asesinan.
Al enviudar la mujer ya no tiene protagonismo en la sociedad y para adquirir esa relevancia a veces se les obliga a casarse con miembros de la familia del marido, muchas veces, en contra de su voluntad; es causa de vergüenza e incluso se asocia con la brujería; los hijos pueden sufrir la estigmatización, por tradición religiosa o cultural.
En resumen, las viudas son discriminadas por razones de género, religión, edad, discapacidad, pobreza e indigencia; son sometidas a rituales de duelo vejatorios con violencia, abuso físico y psicológico; son desalojadas de sus hogares; les niegan derechos a herencias, pensiones, propiedades y recursos productivos y tienen escasas posibilidades de obtener ingresos económicos regulares para la manutención de su familia.
En México y otros naciones no se ha estudiado a fondo este problema, que afecta generalmente a personas mayores de 60 años, se desconocen las experiencias de vida y su impacto, el tipo de duelo –hoy tan de moda por el Covid-19–, la soledad, pérdida de identidad, tendencias al suicidio, la necesidad de compañía, la sexualidad y la realización de nuevas nupcias.
En México, el inconveniente por tradición es que enla mayoría de parejas, el hombre es mayor de edad que la mujer, los varones tienen una expectativa de vida más baja que las féminas; si las mujeres enviudan, vivirán muchos años solas. La viudez se vuelve un conflicto a largo plazo.
Y ya ni hablar de la necesidad de afectos más allá de la familia y la amenaza de enfermedades como demencia senil, Alzheimer y Parkinson, tan comunes en la adultez.
Falta mucha forma y fondo del sector público para atender este grave problema, sobre todo en México, donde va en aumento la población de la tercera edad.

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.
.









