Por Leticia Montagner
El Obispo de Matamoros, Tamaulipas, el poblano Eugenio Lira Rugarcía ha visto pasar desde su nombramiento, en noviembre de 2016, horas de angustia y dolor en esa zona fronteriza.
Para no mencionar sucesos lejanos del pasado, baste recordar que hace una semana la ola de violencia y muerte en la ciudad de Reynosa.
Fundamentalmente señaló en una entrevista, respecto a los sangrientos sucesos, que es tiempo de pedir a Dios el don de la paz, pero también es necesario un trabajo coordinado a nivel local, estatal, federal e internacional a fin de lograr un adecuado marco jurídico y una justa y oportuna persecución y sanción del delito.
Se necesita una labor preventiva que atienda a las causas estructurales, sociales y familiares que provocan que algunos se dejen seducir por el crimen y la violencia; recuperar la conciencia de la dignidad, agregó.
El Obispo poblano pidió encarecidamente no más violencia, así como pedir la conversión de los miembros de los grupos criminales.
Ofició una misa en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en memoria de las 15 personas asesinadas en Reynosa, sus familias y por la paz en la región. En la homilía, lamentó que “cuánto daño,dolor y destrucción provocamos cuando, encerrados en nosotros mismos, nos dejamos engañar por el pecado y hacemos de una parte del todo un falso todo”.
“Deslumbrados por el dinero y el poder, los buscamos desesperadamente, creyendo que no hay nada más, arriesgando la propia vida y pasando por encima de la vida, la dignidad y los derechos de los demás.
“Los que actúan así, en realidad están muertos. Sus culpas mortales, como dice San Beda, los tienen encerrados en un féretro.
“Jesús, que nos conduce a la paz de Dios, está aquí. Siente pasión por lo que nos pasa. Se acerca a nosotros.El Señornos consuela a través de su Palabra, de la Liturgia, de la Eucaristía, de la oración y de las personas, haciéndonos ver que con él la vida no termina”.
Sin duda, conociendo la vehemencia del ahora prelado, no dudamos del consuelo que otorga a los fieles católicos de esa zona fronteriza, como la hacía en Puebla como sacerdote, luego Párroco y después como Obispo Auxiliar.
Sin duda alguna, se trata de un sacerdote que cumple su función a la altura de las circunstancias.

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera enPuebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género









