Las mascarillas y las clases sociales
Por Leticia Montagner
Conforme avanza la pandemia de las variantes del covid-19 y en lugares donde hay vacunación de muchas personas, la idea de la cancelación de uso de mascarillas empieza a notarse como diferenciador de las clases sociales.
De acuerdo al diario The New York Times, a la fecha, aquellos que todavía usan cubrebocas tienden a ser miembros de la clase social de servicio, como empleados de tienda, camareros, conserjes, manicuristas, guardias de seguridad, recepcionistas, peluqueros y choferes, mientras que los ya vacunados que no se cubren son a menudo los clientes acomodados que se ven favorecidos.
En las noches neoyorkinas, principalmente en fin de semana, en los restaurantes lujosos, los comensales adinerados cenan y bailan sin máscaras. Mientras, los camareros, mantenían la boca y la nariz tapadas. Escenas similares se observan en tiendas de lujo, donde los compradores se las quitaron luego de leer el letrero de la puerta que indicaba que los clientes vacunados podían ingresar sin cubrirse la cara. Este hecho se repite en las grandes capitales latinoamericanas y en Puebla no es la excepción.
A raíz de que las autoridades sanitarias estadounidenses permitieron que las personas completamente vacunadas se quiten las máscaras en la mayoría de los entornos interiores, ha surgido una marcada división, particularmente en los enclaves más ricos donde los servicios son un bien escaso.
Los meseros, los vendedores minoristas, los cajeros de comestibles y otros trabajadores que se enfrentan al público interactúan todo el día con los clientes, lo que puede poner en riesgo su salud y sus clientes. Esto no solo crea posibles problemas de responsabilidad para los empleadores, sino que también podría paralizar una empresa en un momento de escasez de trabajadores.
Incluso en los establecimientos que ofrecen a los empleados vacunados la opción de quitarse las mascarillas, muchos las mantienen puestas. Desde el punto de vista de las relaciones públicas, ver a los empleados con máscaras envía un mensaje sobre cómo la gerencia considera la salud de sus clientes y personal.
La división de clases resultante puede no ser siempre intencional, pero aún puede ser discordante ver cómo las máscaras han surgido como otro símbolo de desigualdad de la pandemia.
Algunos trabajadores argumentan que la máscara es un doble rasero, una regla para los clientes; otro para el personal, no solo es discriminatorio, sino que desafía la lógica.
Auténticamente, los empleadores se curan en salud diciendo que cuidan a su planta laboral porque no tienen la certeza de la salud de sus clientes y porque atienden a lo largo de su jornada a un sinnúmero de personas.
La psicología muy curiosa. ¿Por qué obligan a los empleados a usar mascarillas mientras a los clientes no se les dice nada? Todo el mundo está confundido y lo peor es que llegaron algunas de las variantes del covid-19. Cierto en la forma y ¿división de clases sociales en el fondo?

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









