Por Gabriela Moreno Valle Bautista
El 9 de agosto de 2001 fue publicada en el Diario Oficial de la Federación una reforma al artículo 2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por primera vez en la historia de nuestro país (ningún documento legal lo había hecho) fueron reconocidos los derechos de los pueblos indígenas, reforma que tuvo su origen en el levantamiento armado iniciado en 1994 en Chiapas, el autodenominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional demandó a México, entre otras cosas, el reconocimiento constitucional de sus derechos.
Como consecuencia de la reforma, elartículo 2º señala que nuestro país tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas.
En 9 de agosto de 2019 fue publicada una diversa reforma al mencionado numeral, reconociendo también los derechos de los pueblos y comunidades afromexicanas.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en México existen 6 695 228 personas de 5 años de edad o más que hablan alguna lengua indígena, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) identifica 25 regiones indígenas en 20 estados del país, que se concentran principalmente en los estados de Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Veracruz y Yucatán.
Según la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta 1.38 millones de mexicanos se identificaron como afrodescendientes (o afromexicanos). Esta población se concentra en mayor número en los estados de Guerrero, Oaxaca y Veracruz, y se encuentra entre los grupos más pobres y menos educados en relación con la media nacional.
Pero ¿qué implicó la reforma?
Significóel reconocimiento de sus derechos, en primer lugar su existencia (fueron invisibilizados por muchos años), su dignidad, sus usos y costumbres, el uso de sus lenguas con la misma validez que el castellano (en México se hablan 68 lenguas con más de 300 variantes), su autoadscripción, sus tradiciones, su territorio, sus prácticas políticas, sus sistemas jurídicos.
Sin duda falta mucho por hacer, no basta con el reconocimiento constitucional de sus derechos, es necesario que se impulsen programas, normas y políticas públicas para que los pueblos indígenas salgan de la situación de marginación y exclusión en que se encuentran.
A 20 años de la reforma es necesario establecer un diálogo de igual a igual con ellos, dejar la visión paternialista y colonial con las que se les ha visto y escuchar sus reivindicaciones.

*Académica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Puebla









