Por Miguel Campos Ramos
Antes de entrar en materia, expreso mi agradecimiento a El Heraldo de Puebla, a su presidente, José Hanan Budib, y a su director general, Érick Becerra Rodríguez, por brindarme la oportunidad de participar como colaborador.
*
La directora de opinión de un diario nacional fue entrevistada por radio para hablar de chiles en nogada. Tras la elogiosa presentación del conductor diciendo que era gran conocedora del tema, emitió tres barbaridades. A saber. Una: “Gracias por la introducción que me hiciste”, dijo. Debió decir “presentación”, pues la otra palabra se refiere a algo diferente, además del evidente doble sentido… Dos: “No soy gran conocedora del tema; lo que pasa es que he degustado muchos chiles en nogada”, agregó. Pero debió decir “he comido”, pues “degustar” quiere decir “probar”, como “catar” en el caso de los vinos. Y es difícil ser experta en comida sólo por degustarla… Tres: “Los chiles en nogada están plagados de deliciosos sabores”, añadió. Debió decir “están llenos, repletos o pletóricos”, pues “plagado” indica abundancia, sí, pero nociva. Y los sabores deliciosos no son plaga, sino algo positivo.
*
Plausible (o sea, digno de aplauso, que tal significa dicha palabra) es el programa emprendido por el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta en pro de la adopción de los mejores amigos del hombre, los perros, esos indefensos seres que nos brindan afecto y compañía y a veces nos sirven como cuidadores de nuestras casas. En efecto, es mejor adoptarlos que comerciar con ellos y causar que proliferen, entre otras razones porque gente ignorante, inconsciente e insensible los echa a la calle una vez que dejan de ser cachorros y por tanto bonitos y graciosos. El asunto no es menor en el ejercicio del poder.
Mahatma Gandhi dijo que la cultura y desarrollo social de un pueblo se ve por el trato que da a sus animales. Este programa puede ser punta de lanza para que Puebla sea modelo. Sin embargo, hacen falta leyes en el Congreso y en los cabildos municipales para que las acciones tengan más peso y no queden en meras buenas intenciones. Y desde luego, hay que trabajar mucho en las escuelas sensibilizando al respecto a los alumnos, para que a su vez influyan en sus padres. Esto se puede conseguir vía un buen programa de lectura que incluya textos en los cuales se enaltezcan los valores en defensa de los animales. Tarea pendiente, por cierto, de la Secretaría de Educación.

*Lic. en Letras españolas, escritor, ha publicado 37 libros y dictado alrededor de 600 conferencias; además, ha sido catedrático de las universidades Autónoma de Puebla, Pedagógica Nacional, y Realística de México y fue Director de Cultura del Ayuntamiento de Puebla, así como Subsecretario de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla.









