Tras comentar que el derribo de palmeras en la zona de Analco ‘no fue una poda, sino una joda’, el gobernador Miguel Barbosa hizo un llamado a la prudencia a las autoridades del Ayuntamiento de Puebla para evitar que ‘el poder devore al servidor público’.
Barbosa recordó los ecocidios cometidos en anteriores Gobiernos, como cuando se construyó la ciclovía elevada en el Bulevar Hermanos Serdán y se derribaron cientos de árboles.
“¡Imagínense! Estaban marcadas para su tala 74 palmeras”.
El gobernador rememoró que su gobierno evitó otro ecocidio en Tehuacán cuando querían derribar todos los árboles de los bungalós del antiguo Hotel Peñafiel para construir un centro comercial hasta que su Gobierno decidió intervenir y expropió el terreno.
Foto de Mireya Novo/El Heraldo de Puebla









