Por Karla Sosa
Imagine que un día ya no le permiten la entrada a la escuela o a su trabajo, a partir de ahora debe de cubrir su rostro y su cuerpo, no puede salir tranquilamente a la calle, se le impide hablar con personas del sexo opuesto, no puede dedicarse a nada más que las labores en casa, no puede reír, debe evitar estar a la vista incluso cuando se encuentre dentro de su propia casa, no puede ir a reuniones, no está permitido alzar la voz, menos expresar su sexualidad, incumplir reglas significaría peligro de muerte… Sus aspiraciones, su libertad, su vida es arrebatada en un abrir y cerrar de ojos. Si está al tanto de las noticias, sabrá que esta es la realidad de las mujeres afganas hoy en día.
Los acontecimientos que presenciamos no sucedieron de la noche a la mañana, tardó años en que se moldeara este panorama. Los talibanes se formaron en 1994 por excombatientes de la resistencia afgana llamados muyahidines que significa “persona que hace la yihad” es decir, que lucha por su fe y esto puede llevarlo a cabo de forma violenta. Los muyahidines tienen su fecha de conformación en 1970 gracias a los esfuerzos de Estados Unidos que anhelaba crear un partido anticomunista que luchara contra la Unión Soviética y así sucedió hasta 1992. En 1996 los talibanes toman Kabul por primera vez, hasta que debido a los ataques terroristas el 11 de septiembre del 2001Estados Unidos vuelve a intervenir, lo que no significó el derrocamiento de los talibanes, sólo su aislamiento de la capital y en esos veinte años el grupo creció con más fuerza. Por consiguiente, cuando Estados Unidos retiró sus tropas en el año en curso, los talibanestomaron Kabul nuevamente.
Recientemente, Zabihullah Mujahid, portavoz del grupo aseguró que los derechos de las mujeres afganas se regirán bajo la sharía, la cual se basa en el Corán que forma un marco moral y jurídico. (Victor, 2021). Como ya se mencionó, hubo un régimen entre 1996-2001, en el cual también se aplicó esta ley islámica y se prohibieron la televisión, música, se restringió la forma de vestir, de comportarse, de la misma manera los agentes de policía estaban encargados de hacer que las reglas se cumplieran, de lo contrario se recurriría a castigos físicos violentando a las personas. Es importante aclarar que la sharía ofrece una guía espiritual, sin embargo, no se encuentran reglas estrictas, esto quiere decir que realmente depende de la interpretación de la persona y las reglas que se aplicaron en el pasado están relacionadas con la resistencia de los muyahidines quienes luchan por la fe sin importar la violencia que implique.
Si analizamos críticamente, cuando intervino Estados Unidos en 2001 lo hizo por fines que tenían que ver con su país, no porque se preocupara por las personas en Afganistán, no obstante, esto contribuyó a que la vida de las mujeres afganas mejorara, aunque siendo honestos seguía sin ser óptima. Este progreso que conllevó veinte años para su desarrollo, desapareció en diez días que fueron clave para que los talibanes tomaran el control de la mayoría de las provincias del país.
Las personas corren al aeropuerto para tratar de subir a los aviones, queman sus libros en inglés y borran sus redes sociales para no volverse un blanco del nuevo gobierno, las mujeres están siendo despojadas de su valor y todo el progreso por el que trabajaron, algunos afortunados logran salir del país dejando a su familia atrás, su hogar y refugiarse en un lugar totalmente desconocido, Afganistán está aterrado y los que representan la nueva cabeza disfrutan del evento principal.
Estados Unidos sostiene la retirada que tiene como fecha límite 31 de agosto y la indignación crece, ya que no es la primera vez que interviene para crear la realidad que se vive hoy, por un lado es cierto que debe proteger a su país y sería injusto pedir a sus soldados regresar después de prometer que su deber había terminado finalmente, sin embargo la intercesión en 1970 fue clave y los resultados ya se han presentado, si es cierto que no se puede hacer responsable en su totalidad a este país, tampoco es viable su retiro sin antes ser consciente de las acciones que si puede tomar para colaborar con las personas del pueblo con el que convivió por veinte años.
Una opinión popular sobre el tema es: “es culpa de la religión”, que después de analizar el texto queda completamente nula, como se ha mencionado, los talibanes son los que proponen una lectura extremista del islam y de la sharía. Por esta misma razón, llego a la conclusión de que la religión no es “buena” o “mala”, el factor que hace visibilizar la balanza de un lado u otro es el humano, quien anhela tener la razón, obtener el mayor poder y adecuar las cosas a su conveniencia. En mi opinión ese es el verdadero problema, porque esta corrupción no ocurre sólo en Afganistán y no sólo con la religión. Este país, quizá pueda parecer lejano, posiblemente no lo ubique en el mapa, pero su realidad es más cercana a nosotros de lo que parece. No hay una persona apuntando con un arma a su cabeza para que siga las reglas impuestas, pero piense en las redes, las condiciones sociales a las que estamos atados sin darnos cuenta, los que se quedan atrapados en el esquema del capitalismo…
Me es dolorosa la situación que está sucediendo, pero también me ha inspirado porque me ha permitido ver la fuerza de las personas, me genera admiración que haya quien está dispuesto a alzar su voz aunque eso signifique arriesgar su propia vida y también me provoca un absoluto respeto por aquellos que están determinados a luchar sin tener nada asegurado.
Afganistán no es un tema para platicar cuando ya no se tiene más que conversar y que pronto perderá foco, es un tema que nos concierne a todos porque se trata de vidas humanas, se debe analizar a profundidad, estar al día con la información, podemos donar, difundir sus voces y firmar miles de peticiones, pero el cambiosucede cuando estamos dispuestos a cuestionar nuestras propias acciones que siguen generando este tipo de resultados y aún más si decidimos modificarlas.

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