Por Miguel Campos Ramos
“Informar que aplicamos 76 517 vacunas.” La frase fue dicha por el secretario de Salud poblano, doctor José Antonio Martínez García, durante la rueda de prensa del lunes 13 por la mañana ante el gobernador, Luis Miguel Barbosa Huerta. Qué bueno que hayan aplicado tal número de vacunas. Pero qué malo que un funcionario de su nivel coadyuve a empobrecer el idioma y en cierto modo a poner el mal ejemplo de su empleo indebido. Y es que “informar”, gramaticalmente hablando, es una forma verbal impersonal. Es decir, le hace falta un pronombre, en este caso “Yo”. El médico debió decir: “Yo informo”, o, sin el “Yo”, simplemente “Informo”, pues en este caso el sujeto va implícito en la flexión verbal. Y digo que así se difunde el mal ejemplo en el uso del idioma, porque siendo José Antonio Martínez García una persona pública cuyas palabras llegan a miles que lo ven y lo oyen, éstos acaban copiándole y ratificando el disparate tan socorrido, pues es común oír incluso a reporteros de radio o televisión iniciar su notas así: “Informarte que estoy en tal parte”, en vez de “Te informo”, o “Comentarte que ya los ambulantes invadieron el centro histórico”, en lugar de “Te comento”, etc. ¿No les explicaron en sus escuelas que hay una partícula llamada pronombre personal? Ojalá que nuestras autoridades y nuestros comunicadores cuidaran estos detalles y contribuyeran a enriquecer el idioma, no a empobrecerlo.
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El Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla (CONCYTEP), bajo la dirección del maestro Victoriano Covarrubias Salvatori, ha venido realizando una intensa actividad editorial. Todo esto es resultado de dos cosas. Por un lado, las iniciativas del director para impulsar determinados proyectos. Por ejemplo, uno titulado “Bases para la inducción y el desarrollo del pensamiento científico en la niñez y la adolescencia”, en el cual convocó al menos a once investigadores, entre los cuales me conté yo a invitación suya, no por ser propiamente investigador, sino porque tuvo la idea de que yo podría aportar un punto de vista relacionado con el aprovechamiento de la lectura en la tarea de desarrollar el pensamiento científico en los estudiantes. De antología fueron las entrevistas a siete destacados investigadores, entre los cuales destacó la realizada al premio Nobel Mario Molina. En este libro, además de mi aportación, colaboré como corrector, a instancia del maestro Covarrubias, interesado en que los textos cumplieran con una mínima buena redacción, pues siendo de investigadores dedicados a la ciencia no siempre cumplen con tal requisito. Tuve además el honor de redactar el Prólogo. Por el otro lado, el CONCYTEP también ha apoyado textos resultantes de investigadores que plantean su propuesta al Instituto y son apoyadas para convertirse en libros. En este rubro, con el apoyo del maestro Covarrubias, participe con dos investigaciones, modestas pero que considero de gran utilidad en el impulso a la educación en Puebla. Y aquí es donde entra el tema del desaprovechamiento de estos textos, lo cual es una lástima. Pero de ello les platicaré en la próxima entrega. Gracias.

Lic. en Letras españolas, escritor, ha publicado 37 libros y dictado alrededor de 600 conferencias; además, ha sido catedrático de las universidades Autónoma de Puebla, Pedagógica Nacional, y Realística de México, y fue Director de Cultura del Ayuntamiento de Puebla, así como Subsecretario de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla.









