Marco Alejandro Ramírez Medina
Dante Alighieri escribió el poema perfecto. Tal manuscrito estaba casi listo para publicarse, pero aconteció un terrible suceso, un 14 de septiembre de 1321 (hace exactamente 700 años), Dante Alighieri murió repentinamente a causa de una malaria. El poeta falleció sin revelar a sus hijos dónde se encontraba el resto del increíble poema que había escrito durante casi veinte años… Serían sus hijos quienes se encargarían de resolver el misterio y compartirían al mundo una de las glorias de la Literatura Italiana y un baluarte de la Literatura Universal.
Era una obra de absoluta belleza que el mundo debía conocer. Sería una tragedia que el manuscrito titulado como la Comedia no se publicara por estar incompleto. Desesperados por esta situación, dos de sus cuatro hijos -Pietro y Jacopo Alighieri-, se apresuraron a buscar algunas pistas en el propio poema.
En el manuscrito se distinguía un algoritmo. Con increíble precisión matemática, todo giraba en torno al simbolismo sagrado del número 3 que representaba la Sagrada Trinidad. La obra tenía 3 protagonistas. Asimismo, estaba dividida en 3 capítulos. Dichos capítulos eran el Purgatorio, el Infierno y el Paraíso. Cada capítulo contenía 33 cantos escritos en Tercetos. Extrañamente, el último capítulo solo contenía 20 cantos. Era evidente que faltaban 13 cantos para completar los 33 que constituía cada capítulo.
Los mencionados hijos de Dante: Pietro y Jacopo, se dieron a la tarea de buscar inútilmente resto del poema por toda la casa. Revolvieron los libros, hoja por hoja, vaciaron los cajones del escritorio del poeta. Encontraron documentos personales, donde se podían leer el verdadero nombre de su padre, el cual no era Dante Alighieri, sino Durante di Alighiero degli Alighieri.

Con nostalgia Pietro y Jacopo leyeron cartas, notas y documentos que avalaban a su padre como un hombre de distintos oficios: Diplomático, Farmacéutico, escritor, delegado y hasta Soldado en el año 1289, cuando a sus 24 años, se había enrolado a la heroica caballería medieval de Florencia y había dejado la pluma, para pelear, espada en mano, en la Batalla de Campaldino, durante la guerra entre Florencia y Arezzo, en la que el bando del poeta-soldado, resultó victorioso.
Pietro y Jacopo leían con orgullo y nostalgia todos esos papeles. Sabían que por sus venas corría la sangre de un verdadero héroe de las letras y la guerra. Aunque esas ideas políticas, llevarían a Dante a tomar partido de posturas que lo enemistaron con un sector radical de su país. Sector que cuando llegó al poder, expulsaría a Dante Alighieri y a su familia de Florencia. El exilio alcanzaba a los hijos del poeta, con pena de muerte, si ponían un pie en su tierra natal.
Hallaron muchos documentos de gran valor histórico, pero, seguían sin encontrar ni rastro de los 13 cantos extraviados…
Exasperados, Pietro y Jacopo tomaron la decisión de terminar de escribir el poema por su propia cuenta y entonces, dar a conocer al mundo, entonces sí, el poema perfecto. Pusieron el alma en cada terceto para tratar de igualar la magnificencia de la poesía de su padre. La tarea era titánica, por no decir imposible. No pudieron ni aproximarse a la composición de su padre, pues Dante había inventado un nuevo estilo de escritura, creada ex profeso para ese poema: el terceto encadenado, conocido más adelante como el Terceto de Dante. Todo esfuerzo fue inútil. Era imposible igualar la belleza de la pluma de su padre. Incluso, se dice que Dante empleó la sección áurea para la elaboración de la Comedia, -de aquí que se asuma la perfección estética y numérica del poema-.

Parecía que todo estaba perdido. Pero pronto un milagro sucedería.
Según cuenta Bocacció en la biografía de Dante, capítulo XXVI, Pietro y su hermano se quedaron dormidos, extenuados por la infructuosa búsqueda. El espíritu del gran Dante Alighieri se manifestó en los sueños de su hijo Jacopo y le dijo con voz solemne que no cejara en la búsqueda de los poemas que correspondían al Paraíso. Jacopo despertó sobresaltado y llamó a su hermano para dirigirse al lugar donde tenía la certeza de que se encontraban los cantos finales de la Comedia.
-¡Tenemos que regresar a nuestra casa de Florencia! -Dijo, Jacopo.
Pietro, lo miro confundido. No era posible regresar a Florencia, pues sabía que serían asesinados al momento de ser descubiertos en su tierra natal. El exilio aplicaba para ellos tanto como para su padre. Sin embargo, la mirada de Jacopo poseía todavía la viva imagen de su padre instándolo a seguir con la búsqueda.
De manera furtiva, volvieron a Florencia, hasta llegar a Rávena, ocultándose de los enemigos de su padre. Pidieron posada en la casa de algunos amigos que no daban crédito a la locura de los Alighieri, pero al saber las razones de los hermanos, les permitieron pernoctar algunas noches, hasta que, por fin, llegaron a su antigua casa. Sigilosamente ingresaron a la antigua biblioteca de su padre y empezaron a buscar por todas partes. Nuevamente removieron algunos muebles con la esperanza de encontrar los trece cantos, pero nada hallaron. Tras la frustración de Jacopo, se dejó caer de rodillas y golpeó una de las baldosas de la pared de madera y entonces escucharon un sonido hueco de una madera que había cedido, con cuidado retiraron el pedazo de madera y con ojos desorbitados por la sorpresa, los hermanos vieron un manojo de hojas húmedas con la letra intacta de su padre: ¡Los trece cantos estaban frente a ellos sanos y salvos! Los hijos de Dante Alighieri no pudieron reprimir las lágrimas de regocijo y alegría, se cubrieron la boca y dieron gritos ahogados, pues podían haber sido descubiertos y asesinados ahí mismo. Escaparon como si llevaran consigo una parte viva de su padre.
La publicación del libro podría llevarse a cabo y el mundo podría conocer el poema completo. El poeta Bocaccio, fue el primero en leerlo y rebautizar el poema. Ya no sería la Comedia, sino “La Divina Comedia” y Dante Alighieri sería llamado desde entonces como, “il Summo Poeta”: El Poeta Supremo.
Hoy a 700 años de la muerte de Dante Alighieri, pareciera que el poeta italiano atraviesa el más allá para revelarse ante nosotros, (como lo hiciera con sus hijos) para recordarnos los versos que han ayudado a la humanidad a salir adelante en tiempos adversos. Palabras que resuenan así: “Sean firmes como una torre, cuya cúspide nunca se doblegará al embate de los tiempos”.

Maestría en Pedagogía por la Upaep
Ganador del concurso nacional de cuento histórico por la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos
Catedrático de Comunicación en la Escuela Militar de Sargentos
Profesor nivel Bachillerato
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