Por Miguel Campos Ramos
CONCYTEP, desaprovechado (II)
¿“Evacuar” a las personas? Se trata de un caso típico de mal uso por descuido, y acaso un poco por ignorancia, ya que este término tiene su origen en la palabra latina “evacuare”, que literalmente significa “vaciar” o “desalojar” algo. Así pues, se “evacua” una casa, es decir, se vacía. O se “evacuan” los intestinos, según la terminología médica. Pero no se “vacía” a las personas, porque parece algo imposible. Por ello, cuando se trata de “remover” gente debido, digamos, a un desastre natural, como en el caso de sismos o inundaciones, lo mejor es el uso de “desalojar” o “trasladar”. No está por demás que autoridades y medios de comunicación, modifiquen este uso cuando se trata de vaciar un lugar debido a desastres naturales. Por cierto, este verbo se conjuga como “averiguar”, es decir, “se evacua”, no se “evacúa”, igual que se dice “se averigua”, no se “averigúa”. Es al menos lo que se recomienda en el uso culto del idioma, pues en su uso popular muchos emplean la forma “evacúa”, conjugándola como el verbo “actuar”, es decir, “actúa”. Usted elija si quiere ser culto o popular.
***En la entrega pasada comentaba acerca de la producción editorial del CONCYTEP y decía que es una lástima que dicha producción, alentada por su director, Victoriano Covarrubias Salvatori, no tenga la difusión ni el aprovechamiento adecuados. Y me refiero con ello a que varios de los textos producidos, resultantes de cuidadosas investigaciones académicas, son obras dignas de ser leídas por los estudiantes de Puebla. Esto es importante sobre todo porque todos se quejan de la falta de lecturas, o del alto costo de los libros.
El CONCYTEP pone en línea tales producciones, la mayoría de ellas ya con formato de libro para ser “bajadas” a un dispositivo electrónico, o incluso impresas, para así tener material bibliográfico disponible. Lamentablemente parece que falta interés de la Secretaría de Educación, donde andan más preocupados en ver los temas de los uniformes escolares que no se han usado, el caótico regreso a clases, o la repartición de supervisiones, mientras el nivel académico de los estudiantes sigue de mal en peor debido a estas fallas. Puede suceder también que el CONCYTEP no ha sabido incidir en dicha secretaría para que tales productos sean verdaderamente de provecho, pues ya que se habla tanto de educación en línea, dichos libros están en línea. Es decir, pareciera que falta coordinación, por el lado de la SE al no aprovechar al CONCYTEP, que bien podría ser su brazo proveedor de materiales bibliográficos; y por el lado de éste porque parece que no ha habido la disposición y estrategia adecuadas para hacer que los encargados de impartir educación beneficien a los estudiantes y docentes con estos libros valiosísimos. Ojalá que se rectifique esta evidente descoordinación. Gracias.

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Lic. en Letras españolas, escritor, ha publicado 37 libros y dictado alrededor de 600 conferencias; además, ha sido catedrático de las universidades Autónoma de Puebla, Pedagógica Nacional, y Realística de México, y fue Director de Cultura del Ayuntamiento de Puebla, así como Subsecretario de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla.









