Un estudio ha llegado a la conclusión que aquellos países que dan un peor trato a las mujeres, son los más pobres y donde existe mayor violencia. Oprimir a las mujeres no solo es malo para las mujeres, también daña a los hombres, porque hace que las sociedades sean más pobres y menos estables.
El nombre de la investigación es largo: El Primer Orden Político: Cómo el Sexo da Forma a la Gobernanza y la Seguridad Nacional en Todo el Mundo y fue elaborado por Valerie Hudson de la Universidad Texas A&M junto con Donna Lee Bowen y Perpetua Lynne Nielsen de la Universidad Brigham Young.
Está plasmada en un libro de 616 páginas editado por Columbia University Press, donde clasifican a 176 países en una escala de 0 a 16 según lo que llaman el Síndrome Patrilineal-Fraternal y relación con la inestabilidad política y violencia en 176 países.
Se trata de una combinación del trato desigual de las mujeres en el derecho de familia y los derechos de propiedad, el matrimonio precoz de las niñas, el matrimonio patrilineal, la poligamia, el precio de la compra de novia, la preferencia por el hijo varón, la violencia contra la mujer y las actitudes sociales al respecto.
El estudio concluyó que los países ricos democráticos, como Australia, Suecia o Suiza tuvieron la mejor calificación posible, de cero. En contraste, Irak, Nigeria y Yemen tuvieron una calificación de 15 y Sudán del Sur un 16, la peor.
En México y casi toda Latinoamérica el índice se encuentra entre 6 y 9, lo que indica que está presente, pero ligeramente mitigado. Los países económicamente ricos como Arabia Saudita y Qatar índices de inestabilidad considerables.
En total, las autoras estiman que 120 países siguen en cierta medida sujetos a este síndrome.
Influyen en las bajas calificaciones aquellos países que tienen luchas étnicas y religiosas, una historia colonial y categorías culturales amplias como la musulmana, la occidental e hindú.
Las investigadoras encontraron evidencia de que el patriarcado y la pobreza van de la mano. El síndrome explica la medición de la variación en la seguridad alimentaria y las puntuaciones del Índice de Desarrollo Humano de la ONU, que mide la esperanza de vida, la salud y la educación.
La principal conclusión es tremenda: Tal parece que la forma más segura de maldecir a una nación es subordinar a sus mujeres.
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Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









