Marco Alejandro Ramírez
El escritor Víctor Hugo solía pintar cuadros asombrosos, pero los escondía por temor a la crítica. Por eso su faceta como dibujante se ha perdido en la oscuridad de los tiempos. Sus pinturas eran demasiado extrañas, quizá demasiado adelantadas a su época, pero al final fueron la base sobre las cuales escribió sus mejores novelas, llenas de personajes con deformidades, cuerpos contrahechos o con alguna enfermedad congénita, para luego dotarlos en sus libros de una belleza y una luz interna que los colocaba por encima del resto de la sociedad. Triboulet, El jorobado de Notre Dame, El hombre que ríe y un largo etcétera, son ejemplo de estas creaciones.
En sus obras, Víctor Hugo trataba de dignificar a los imposibilitados porque se identificaba con ellos, pero su discapacidad era más bien interna. Basta con recordar algunos datos de su turbulenta vida personal: Cuando Víctor Hugo se casó, su hermano sufrió un dolor tremendo, pues estaba enamorado de la misma mujer. Este duro golpe le produjo al hermano una esquizofrenia que lo mandó a una clínica psiquiátrica hasta el día de su muerte. El escritor se sentía miserable porque realmente no amaba a su esposa, (mantenía vínculos amorosos con varias mujeres). Aun así, tuvo con su esposa, Adèle Foucher cinco hijos, de los cuales, cuatro murieron trágicamente. Finalmente, su esposa, le sería infiel con el mejor amigo del escritor.
Todo esto llevó al artista francés a refugiarse cada vez más en el arte de los trazos y pinceladas violentas. Los colores se tornaban oscuros y las formas parecían ya de otro mundo. En cambio, en sus libros, la luz de la poesía resplandecía con un brillo maravilloso. Parecía que sus pinturas eran el pararrayos emocional del poeta.
Hugo llegó a pintar más de 4 mil bocetos y pinturas. -o garabatos- como él mismo los llamaba despectivamente-, pero de entre todos esos garabatos hay un dibujo muy peculiar. Se trata de un boceto de un niño con una sonrisa desmesuradamente grande. Este dibujo se titula Gavroche at 11 years old. El boceto es sumamente inquietante, pero será el referente para crear a dos de los personajes más memorables de literatura: Gavroche y Guynplane, y un personaje adicional, -muy conocido por los fans de los cómics-.
El primer personaje que saldrá de este dibujo, se convertirá en el intrépido niño Gavroche, que aparece en la monumental obra Los Miserables. El pintor Eugène Delacroix, tomó a ese personaje y lo incluyó en su famosa pintura “La Libertad guiando al pueblo”. En esa pintura, que se considera una de las mejores de la historia, se puede distinguir, entre la multitud de personajes alegóricos, al pequeño Gavroche, portando dos pistolas, al lado de la mujer que levanta la bandera de Francia. La pintura original se encuentra en el museo de Louvre, pero también puedes la puedes encontrar en la portada del disco “Viva la Vida” de Coldplay.
El segundo personaje que emergerá de aquella pintura, – y que es mucho más parecido al dibujo de Víctor Hugo-, es Guynplaine, el protagonista de la novela “El hombre que ríe” (el libro del cual Hugo siempre se sintió más orgulloso). Esta novela narra la vida de un niño que ha sido sometido a una cirugía facial que le dejará una sonrisa grotesca. Encima de esto, será abandonado en una isla semi desierta donde se supone debe morir porque por sus venas corre la sangre de la realeza. Pero no muere, sino que encuentra a una mujer que yace muerta con una recién nacida en sus brazos. Guynplaine, salva a la bebé que aún está viva y la lleva consigo con la esperanza de encontrar ayuda. Cuando parece que el frío los envolverá en un sueño eterno, un viejo filósofo y su enorme lobo, los salvarán…Todos darán por muerto a Guynplaine, pero años más tarde, aparecerá convertido en El hombre que ríe, acompañado de una mujer invidente, -a quien rescató cuando era una bebé-, y confrontarán a los hombres que lo deformaron.
La historia de El hombre que ríe tuvo su adaptación al cine protagonizada por el actor alemán Conrad Veidt como Guynplaine. Años más tarde, un joven dibujante llamado Bob Kane y su amigo Bill Finger vieron la película y quedaron impresionados por la sonrisa siniestra de Guynplaine. Era justo lo que necesitaban para el diseño de un personaje que les había encargado la empresa en la que trabajaban, la DC Cómics. Así que, agregaron algunos elementos, como un nuevo vestuario y una fuerte dosis de locura para crear al Joker. El boceto de Víctor Hugo había llegado muy lejos…
Hugo también escribió para los desposeídos de América. Su primera novela, Bug-Jargal, escrita en 15 días, habla sobre un esclavo haitiano enamorado de una mujer francesa que se ha ido a vivir a Santo Domingo. La obra es poco conocida en la bibliografía del autor, pero en ella habla por primera vez de las barreras raciales y culturales entre dos personas. Todos merecían amar a pesar de la opresión política y racial: “Desdichado quien no haya amado mas que cuerpos, formas y apariencias porque todo perecerá. Amar las almas y se volverán a encontrar”.
Exiliado en una habitación con vista a la costa en el Canal de la Mancha, el poeta sigue dibujando, y se prepara para exigir justicia para todos los oprimidos no solo de Francia y América, sino de todas las naciones. Su esfuerzo humanitario se convertirá en la monumental obra Los Miserables que publicará en 1862…En el mismo año en que Víctor Hugo envía una conmovedora carta de apoyo a la ciudad de Puebla, México., que en esos momentos era hostigada por el Ejército Francés del Conde de Lorencez.

Hugo le dio voz a los que nadie escuchaba. Los reivindicaba de su aspecto dotándolos de belleza y humanidad Sabía que el sufrimiento no terminaría solo con sus libros, pero defendía la idea de que “Es por el sufrimiento que los seres humanos se convierten en ángeles” Pero ¿cuál fue el impacto de sus pinturas que ocultaba? Basta decir que el pintor más importante del Romanticismo francés, Eugene de la Delacroix expresó que, si Víctor Hugo se hubiera dedicado a la pintura, hubiera eclipsado a los mejores artistas de su época.
Víctor Hugo murió sin imaginar que sus pinturas tomarían un camino independiente y abrirían por sí solas, una nueva ruta para los artistas más originales de las futuras generaciones. Y es que André Bretón reconoció que, al descubrir las pinturas de Hugo, fundó sobre ellas un movimiento artístico revolucionario llamado Surrealismo, que se diversificó en el cine, la pintura y la poesía. Parecía que la esencia de Víctor Hugo, seguía vigente porque las nuevas obras servían a los artistas del Siglo XX, como una forma de resistencia, crítica y denuncia social contra la burguesía que tanto criticó en sus novelas. Pocos recuerdan que el Surrealismo fue inspirado por las obras de Víctor Hugo, pero se volvió en una realidad alterna, en un imperio del inconsciente en el que autores como Salvador Dalí, Joan Miró y muchos otros pintores y pintoras, se encargaron de enaltecer.
A Hugo le hubiera gustado ser recordado también por sus dibujos, pero nunca confió en ellos. Como los personajes de sus novelas, sus dibujos eran inferiores o vistos con desdén. Sin embargo, su influencia fue demoledora tanto en las letras como en la pintura. El poeta dibujante nos invitaba, a través de sus creaciones, a creer en nuestras propias habilidades, a pesar de las barreras físicas, anímicas, económicas o espirituales y recordar que no todo debe ser perfecto, ni lo que hacemos ni lo que somos. Entre lo sublime y lo sublime, apenas se distingue el contraste, y necesitamos descansar un poco de todo, incluso de lo bello.

L.C.C. Marco Alejandro Ramírez Medina
Maestría en Pedagogía por la Upaep
Ganador del concurso nacional de cuento histórico por la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos
Catedrático de Comunicación en la Escuela Militar de Sargentos
Profesor nivel Bachillerato
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