Por: Dr. Juan Carlos Botello
De enero a noviembre de 2021, se registró una fuerte salida de capital en México que asciende a 267,000 millones de dólares a pesar del intento del Banco de México por retener dichas inversiones particularmente en deuda gubernamental. Uno de los mecanismos más usados por los bancos centrales para retener capitales es el aumento en las tasas de interés. En México, de julio a la fecha, Banxico ha incrementado las tasas en cuatro ocasiones, mismas que no cumplieron con su objetivo de retener o atraer más capitales. Ello, sin contar, el control de la inflación. Y es que actualmente se vive un clima de plena incertidumbre ante la política económica del país, escaso crecimiento económico y la posible pérdida de la autonomía del banco central. Estos factores han influido en la enorme fuga de capitales de este año, sin embargo, también el año pasado se observó una salida similar de capital por la reducción en la tasa de interés, lo cual provocó que los capitales se trasladaron a mercados con tasas más atractivas. Es decir, en dos años los inversionistas extranjeros retiraron 524,000 millones de dólares. A este panorama nada alentador, hay que agregar las señales equivocadas que manda el gobierno federal a los mercados internacionales sobre el combate a la corrupción, ya que en las últimas semanas se han denunciado a través de medios de comunicación independientes diversos actos de corrupción de importantes funcionarios del gobierno federal, así como del ejército mexicano.
En primer lugar, se divulgaron los contratos millonarios asignados por el ejército sin licitación y a empresas “fantasma” para participar en la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, situación que provocó el iracundo enojo del presidente quién días más tarde dio a conocer un acuerdo en el cual el gobierno federal se reserva el derecho de dar a conocer al público en general los documentos relacionados con la participación del gobierno en diversos proyectos de inversión por considerarlos de “seguridad nacional” eliminando con todo ello la transparencia en el sector público y dando lugar a posibles actos de corrupción, en segundo lugar se dieron a conocer dos investigaciones en las cuáles se ven involucrados dos funcionarios del gobierno federal; la primera es de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del gobierno federal sobre el gasto obsceno de mas de 5 millones de dólares americanos del fiscal Gertz Manero para la compra de 122 vehículos de lujo entre 2014 y 2015 y, la segunda, por parte del fiscal Gertz Manero en contra de Santiago Nieto extitular de la UIF por la compra de tres inmuebles. En tercer lugar, un esquema de financiamiento ilegal para el movimiento social que llevó a López Obrador a la presidencia de la república donde se ubica a Alejandro Esquer Verdugo, ahora secretario particular del presidente, y a la oficial mayor del presidente participando en un carrusel de depósitos en efectivo en una cuenta bancaria de un fideicomiso sumando hasta 44 millones 400 mil pesos esquivando la ley contra lavado de dinero y sin reportar al INE el destino de dichos recursos económicos.
Todas estas acciones descritas con anterioridad perjudican la imagen de México en el exterior traduciéndose en una mayor desconfianza por parte de los inversionistas extranjeros ya que se observa que no sólo no se ha eliminado la corrupción, sino que ésta se ha incrementado lo cual pone en entredicho el estado de derecho en el país. El panorama no se ve nada alentador y seguramente para el cierre de este año se registrará una inflación del 7 por ciento que arrastrará a una dura situación económica pero eso sí….primero a los pobres!









