Mtra. Ma, del Rosario Viveros Altieri
Todos los seres humanos en algún momento de nuestras vidas necesitamos comprar algo, no importa la edad, sexo u ocupación que tengamos, necesitamos hacer alguna compra. Pero este concepto de compra en los últimos años ha evolucionado de manera vertiginosa y durante la pandemia de Covid-19 aún más. El comercio tradicional en algunos casos se ha mantenido y en otros se ha visto disminuido, sin embargo, el comercio electrónico o e-commerce ha tenido un repunte asombroso.
Es una realidad que existen reservas y en algunos casos negación total al uso, por parte de algunos usuarios, sobre sitios o páginas web que a su juicio resultan complicadas o poco confiables y por tanto prefieren no arriesgar. Sin embargo, de manera general todas las personas hacemos uso del comercio electrónico, ya que consideramos que la confiabilidad, el servicio al cliente, el método de pago y el tiempo de entrega son factores que satisfacen completamente nuestra necesidad de compra. Además, bajo el esquema de pandemia, las compras por internet reducen de manera considerable el riesgo de contagio debido a que no hay contacto con las personas que venden los productos o servicios que deseamos adquirir y si a esto le añadimos que el tiempo de entrega es realmente reducido y no hay gasto de gasolina o transporte al no necesitar trasladarnos para buscar lo que vamos a comprar, resulta una opción doblemente atractiva.
En un inicio el comercio electrónico involucraba compras de artículos específicos: equipo de cómputo, componentes electrónicos, libros, equipo de sonido, ropa, artículos de aseo o belleza, muebles, línea blanca, utensilios de cocina, material de oficina, papelería y algunos rubros más; sin embargo, actualmente raro es el artículo o servicio que no se vende por internet. Esta situación quedó comprobada de manera definitiva en marzo del 2020 cuando al estar confinados por la pandemia de Covid-19 no era posible acudir físicamente a comprar, más que lo que era estrictamente necesario: medicinas, artículos de aseo y víveres. Se desarrollaron y potencializaron las aplicaciones para poder comprar comida de manera electrónica y así, todos los negocios del ramo restaurantero, pequeños, medianos y grandes, lograron incrementar o mantener sus ventas y esta “nueva modalidad” resultó conveniente para todos los usuarios. Una vez más, el costo del producto, el tiempo de entrega y la minimización del riesgo de contagio, fueron factores determinantes para el éxito de esta modalidad. Y este ramo se sumó a los muchos rubros que ya tenían aplicaciones para compras en línea.
De acuerdo con El Financiero apoyado con datos de Statista Research Department durante el año 2021 las cuatro principales aplicaciones para compras preferidas por los mexicanos fueron Amazon, Mercado Libre, Shein y Liverpool. Siendo Amazon quien tuvo el 45% de participación en las compras y el resto lo conformaron las otras 3 empresas. El monto total de compras en línea al cierre de ese año alcanzó en nuestro país 23 mil 181 millones de dólares. Estos datos permiten afirmar que el comercio electrónico en los últimos años, es una realidad y el mito que significaba ha quedado en el pasado. Es posible argumentar que la trillada frase de “está a un clik de distancia” aplica completamente a las compras de este género, ya que no es necesario ir a ningún sitio, basta con tener acceso a internet desde cualquier dispositivo móvil o fijo y podremos hacer la compra de aquello de deseamos o necesitamos. La siguiente pregunta que podríamos responder es ¿si los usuarios prefieren el e-commerce o el m-commerce?

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