Todo el mundo se ha centrado en que los niños vuelvan al salón de clases este año, pero es ahí donde el covid-19 amenaza con causar más estragos. Pero los niños en Estados Unidos regresaron a la escuela y los maestros se encuentran en una lucha para deshacer el daño de 18 meses o más sin acudir a la escuela.
De acuerdo a la revista The Atlantic, de los EU, más de 340 mil niños estadounidenses que deberían haber estado en jardines de infancia públicos en 2020 no se presentaron a un solo día de escuela virtual o presencial.
Las tasas de ausentismo fueron más altas en ese grado que en otros, sobre todo en familias de bajos ingresos. Fue alarmante que, en muchas ciudades y estados, una gran cantidad de estudiantes de todas las edades y niveles de ingresos no se inscribieron en las escuelas que los esperaban.
Es imposible saber cuáles serán los efectos dominó de quedarse atrás de los estándares previos a la pandemia en lo que respecta al éxito a largo plazo de los estudiantes, financieramente o de otra manera.
La pandemia alteró el sistema de aprendizaje de manera impredecible e irregular. En muchos casos, los planes de lecciones en los que han confiado durante años o décadas los maestros, ya no funcionaron para los estudiantes.
La solución es compleja. Para empezar, los educadores deben evaluar, de manera mucho más exhaustiva que antes las habilidades que han retenido los estudiantes. Algunos aún no están listos para abordar el material que su edad o nivel de grado requieren.
Es imposible ponerse al día con los estudiantes que pueden estar dos años por detrás de los niveles de sus grados e intentarlo sería contraproducente. Se necesita flexibilidad para reevaluar lo que se necesita enseñar y cuál es la mejor manera de enseñarlo.
Debido a que la secuencia se ha interrumpido, los maestros deben retroceder en el tiempo para asegurarse de que los niños no se hayan perdido material importante y reduzcan el alcance. Y no importa la materia que se enseñe, los docentes deben colaborar como nunca antes.
El anterior fue el panorama en EU y parece que han vuelto a la normalidad educativa.
En México ni siquiera tenemos cifras confiables de aprobación y deserción, se desconocen otros parámetros y medidas educativas, así como nuevos métodos de enseñanza. Solo una cuestión es segura: la pandemia ha destrozado la educación en todo el mundo.
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Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









