Dr. Oscar Salomón Castañeda Lozada*
Grandes empresas y organismos multinacionales anticipan con cierto optimismo una recuperación de la actividad económica global como un logro al que se podrá llegar al disminuir los efectos ocasionados por la pandemia. Sin embargo, también es un momento oportuno para reflexionar sobre posibles riesgos que podrían obstaculizar el alcance de los objetivos económicos planteados particularmente para el caso de México.
Comencemos por el lado positivo, para el cierre de 2021 el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sostuvieron que México podría crecer a tasas de 3.0 por ciento, 4.0 por ciento y 3.3 por ciento respectivamente. Al respecto, únicamente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe revisó a la baja el posible crecimiento de la economía mexicana al pasar de 3.2% a un 2.9%. Es decir, a pesar de esta última revisión a la baja, es posible suponer que nuestro país comience un proceso de recuperación. Dicho proceso podría no ser acelerado porque persistirán cuellos de botella que continuarán obstaculizando las cadenas de suministro entre nuestro país y su principal socio comercial del norte.
En contraste, los mayores riesgos que los CEOs de las empresas transnacionales logran percibir para México y han compartido con expertos en consultoría a nivel mundial son los siguientes: Posibles riesgos de ciberataques e inestabilidad en las variables denominadas crecimiento de la producción e inflación. El primero de ellos puede significar la extinción de empresas al perder el control de información de muy alto valor sobre sus operaciones y clientes. En el caso del segundo, puede significar la pérdida de ingresos ante drásticas caídas en los niveles de venta.
Así, el moderado crecimiento señalado para México, podría verse obstaculizado o incluso ser menor al previsto. En efecto, mayores riesgos pueden generar menores incentivos para invertir. Esto refuerza que con menores niveles de inversión el pronóstico de crecimiento podría no alcanzarse. Un escenario aún más indeseable sería que la recuperación económica además de ser muy lenta, ésta fuera acompañada con precios cada vez más elevados por la razón antes mencionada de persistentes cuellos de botella en las cadenas de suministro. Es decir, tendríamos un escenario con escasa o nula inversión, bajo crecimiento y precios descontrolados. Dicho escenario ya lo hemos vivido en México y es precisamente lo que podría ensombrecer los pronósticos positivos que actualmente se tienen.
Es tiempo de tomar las medidas pertinentes para prevenir los posibles riesgos. Las empresas no solo deberán establecer mayores medidas de seguridad en sus sistemas informáticos para prevenir grandes quebrantos; también deberán mejorar sus procesos logísticos para reducir sus costos. Los gobiernos locales y federal, por su parte, deberán proteger y promover nuevas inversiones. El no hacerlo, nos colocará definitivamente en el peor escenario.

*Profesor-Investigador
Escuela de Comercio y Estrategia Internacional
Escuela de Logística de Negocios
Escuela de Negocios
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