Una de las obras emblemáticas del Gobierno Federal en turno, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), fue inaugurada este lunes sin terminar y con sobrecostos que llaman la atención.
El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), cancelado por «causas técnico-financieras» y no por corrupción como se señaló de manera insistente, contaría con tres pistas, dos de ellas simultáneas, con una capacidad de recibir hasta 70 millones de viajeros en una primera etapa, 2,800 por ciento más que el aeropuerto recién estrenado.
Lo que se presentó este lunes en Zumpango, Estado de México, fue una terminal con claras deficiencias, como la compleja accesibilidad al mismo, denunciada en redes sociales por quienes se dieron cita al evento.
Por ahora, el AIFA solamente ofertará vuelos nacionales y uno internacional a Venezuela, país con quien el actual Gobierno mantiene una estrecha relación política, a pesar de que el 94.5 por ciento de su población vive en pobreza, con un aumento alarmante en condición extrema, que, por poner en contexto, toca a dos de cada tres hogares. En este sentido, existen pocas posibilidades de que se presente una alta demanda de usuarios.
Una de las acciones más preocupantes que ha generado la actual administración federal es la desconfianza de inversionistas nacionales y extranjeros por la cancelación arbitraria del NAICM.
Para ubicar la dimensión de las afectaciones provocadas por esta determinación, resaltan las indemnizaciones a empresas y proveedores que ascienden a más de 113 mil millones de pesos, según consta en datos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), cifra que representa casi el costo total del proyecto.
Por ello los argumentos para terminar con la obra en Texcoco fueron poco sólidos, demostrando que se gobierna por capricho y con revanchismos hacia lo que no es propuesto desde Palacio Nacional.
La decisión tomada por la administración actual afectó la imagen de México; hoy existe fuga de inversiones y pocos se atreven a hacer negocios con nuestro país porque persiste un acoso sistemático a la libertad de expresión, esencial para que cualquier empresa mida el impacto de la corrupción y se garantice el Estado de Derecho.
A todo ello se añade que el AIFA tendría un costo final estimado de 75 mil millones de pesos, sin embargo, a esta fecha se han destinado más 80 mil millones de pesos, a una obra visiblemente inconclusa.
Es lamentable cómo se utiliza al Ejército Mexicano para labores que distan de su espíritu sustancial que es la defensa de la Soberanía nacional, para cumplir la voluntad de su Comandante Supremo.
@NestorCamarillo
Presidente del PRI Puebla.
Diputado local.
Presidente de la Comisión de Desarrollo Económico de la LXI Legislatura del Congreso del Estado.









