El nivel del debate presidencial de las mañaneras es de muy bajo nivel. Hay temas que Andrés Manuel López Obrador no debiera poner en la mesa. Pareciera que el uso de la tribuna pública lo utiliza constantemente en temas baladíes que le gustan.
Luego de la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles comentó que la venta de tlayudas de una vendedora ambulante a nivel de piso en las flamantes instalaciones, fue la crítica más destacada de sus opositores.
Este ejemplo muestra el bajo nivel del debate. Que si las tlayudas. Que si las garnachas, los sopes o quesadillas con salsa y queso tienen proteínas. Que deben consumirlas los fifís. Que la gente debe acudir a las fondas a consumir los deliciosos platillos que se elaboran en el país.
Obviamente no todos los sectores de la sociedad son sus fieles seguidores, pero hay numerosos grupos deseosos de tener un gobernante, de un estadista que sepa lo que hace y lo que dice.
El discurso presidencial va encaminado a la polarización para ampliar día con día la brecha entre la ciudadanía y la Cuarta Transformación.
Es como si en Puebla se empezar a debatir sobre ese riquísimo antojito de maíz relleno de arveja o mal llamado arvejón, de chicharrón, papa o frijol. Que si dice tlayoyo, tayoyo, tlacoyo o clacoyo. Sin duda sería un gran debate estatal que no serviría para nada, pues los poblanos no cambiarían el modo de llamarlos como la hacen actualmente en las diversas regiones.
Sin embargo, la ciudadanía y las benditas redes sociales se niegan a acatar la voluntad presidencial.
Según comentó Ximena Céspedes de la empresa Metrics que mide la capacidad de las redes sociales, el 50 por ciento de las conversaciones digitales después de la inauguración del AIFA fueron negativas e incluso se viralizaron muchos memes. El 34 por ciento de mensajes fueron positivos y el 16 por ciento fue informativo.
La ciudadanía demanda debates de altura.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









