Una investigación denominada El Cambio de Horario y la Salud, elaborada por un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), demostró que ocurre un desajuste como una reacción directa de los ciclos repetitivos, mejor conocidos como ritmos biológicos.
Uno de los participantes en el estudio, Raúl Aguilar Roblero, Investigador del Instituto de Fisiología Celular, señaló que estos cambios en verano e invierno no causan grandes daños, el cuerpo protesta, causa malestares, pero finalmente hay una adaptación, que suele durar de tres días a una semana.
La evidencia epidemiológica demostró que durante el horario de verano se incrementan los accidentes automovilísticos y ocurre un alza en la morbilidad -casos activos-, de infecciones intestinales.
Otros efectos ocasionados por el cambio de horario, pueden ser somnolencia, irritabilidad, dificultad en la concentración, retención de la memoria y cambios de ánimo que desencadenan la depresión y ansiedad.
Aguilar Roblero aseguró que para algunos será más fácil el horario de verano y para otros el de invierno porque la función del reloj circadiano varía dependiendo la edad, pues al nacer, el neonato tiene ritmos cuyo ciclo varía de 90 a 120 minutos donde alterna vigilia y sueño así como la necesidad de ingerir alimentos.
La ritmicidad cambiará paulatinamente, a causa de la maduración de los núcleos y la influencia de las normas sociales, adaptándose a los horarios de un adolescente y más tarde, a los de un adulto, alterándose nuevamente durante la vejez.
El investigador de la UNAM recomendó modificar la hora de alimentación con días de anticipación del cambio horario con el objeto de que el reloj circadiano capte las señales y atraviese una transición más sencilla.
Es importante evitar el uso de dispositivos móviles como celulares o tabletas antes de dormir, porque la luz azul que despiden manda señales al cerebro para mantenernos despiertos y esto ralentizará la conciliación del sueño.
Finalmente, aconsejó dejar la actividad física y las rutinas de ejercicios para las horas matutinas o vespertinas, debido a que se necesitan un par de horas para que las personas puedan dormir.
Los cambios de horario en México en algunas zonas están desde 1948, de manera irregular y en forma definitiva desde el año 2000.
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Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









