La literatura enseña política
Miguel Campos Ramos
Dijo el escritor italiano Umberto Eco que quien lee vive experiencias que no tuvo y cumple muchos años de edad, siglos acaso, porque leyendo viaja en el tiempo.
No deja de tener sentido esta imagen.
Añado que quien lee aprende mucho. No en balde Cervantes hace decir a Don Quijote: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.”
Los escritores, al transmitir sus vivencias o ideas, enseñan, advierten incluso.
Por eso debemos leer cuanto se pueda, hasta libros aparentemente áridos. Un ejemplo muy concreto, “La Ilíada”, de Homero, da en sólo un párrafo una cátedra de política.
Esto ocurre cuando la diosa Tetis, madre de Aquiles, preocupada por su hijo, habla en secreto con Zeus sobre el fin de la guerra de Troya. Pero la esposa de Zeus, Hera, se da cuenta del encuentro, y se encela. Por eso en la noche, en el lecho conyugal, le comenta a su consorte que lo vio hablando con Tetis, y le solicita saber de qué. Zeus le responde que no puede decirle, que lo hará cuando sea el momento, y le aclara que cuando ese momento sea, ella será la primera en saberlo.
Este breve pasaje enseña que las decisiones de los políticos son muy personales, y que no las toman hasta el último momento, aunque, mientras, corran ríos de tinta o de bytes de analistas elucubrando al respecto. Y, claro, pobres de los esperanzados en resultar favorecidos con la decisión de quien quizá les dé un nombramiento, pues se dejan guiar por esas elucubraciones. Igual ocurre a la inversa, cuando los corren.
Con razón en la Universidad de Harvard las lecturas de escritores clásicos son parte de las cátedras. Lo curioso es que ha habido y hay mexicanos que pagan millonadas de dólares cuando hacen una maestría o un doctorado allá, para leer lo que debieron o pudieron leer aquí, en la prepa.
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Lic. en Letras españolas egresado de la BUAP, escritor, autor de cerca de 40 libros.









