Hace unas semanas, el presidente presentó una serie de medidas para evitar que los precios de productos básicos se sigan elevando. Al mismo tiempo, el gobierno toma medidas para encarecer el costo de las cosas, desde el sector eléctrico y de forma innecesaria.
¿Cómo? Lo explico.
En 1992 se creó la figura de autoabastecimiento eléctrico. Este modelo de operación permitía que las empresas instalaran una central de generación de energía eléctrica, generaran, consumieran la energía en uno o varios sitios distintos y pagaran a CFE por el uso de las redes eléctricas. Pero no fue sólo eso. En este siglo era necesario incrementar la capacidad de generación de energía eléctrica por fuentes renovables, lo que exigiría que además de la inversión en plantas eólicas, solares, geotérmicas o hidroelétricas, se invirtiera en lineas de transmisión. Pero el gobierno no tenía dinero para hacerlo.
Entonces en 2009 se dio el beneficio a los que instalaran este ultimo tipo de plantas para que invirtieran en líneas de transmisión y a cambio se les cobraba una tarifa de transmisión más baja, conocida como porteo estampilla.
Muchas empresas, solas y en sociedades, invirtieron en este modelo de participación privada por una razón: era más barato generar la energía propia que pagarle a CFE, porque la empresa del gobierno era menos eficiente.
La cosa es que a mucha gente de CFE nunca le gustó perder clientes y por lo tanto no le gustaba el autoabastecimiento. Y llegó en este sexenio a CFE una persona adicta al estatismo y a que papá gobierno tiene que hacer todo, y se fue contra el autoabastecimiento.
Para eso, sacaron una reforma a la ley que dice que los permisos de autoabastecimiento se revisarán y que se podrán derogar. En realidad la revisión siempre estuvo latente pero ahora ha sido un instrumento de extorsión a las empresas, instigado desde la presidencia.
Sin lugar a dudas, los usuarios de la figura de autoabastecimiento tendrán que ir migrando a mercado eléctrico tarde o temprano, pues al concluir la vigencia de sus permisos, sólo pueden irse al mercado eléctrico, pues no habrá más autoabastecimiento.
Lamentablemente, en este momento no todos pueden migrar a mercado eléctrico, además de que la CRE ha negado migraciones a varios permisos, excepto los que lo solicitan para irse con CFE (curioso ¿no?). Y salir de autoabastecimiento en muchos casos significa irse en con CFE suministro básico, lo que significa incrementar el costo de energía en más de 15 por ciento.
Pero no nos engañemos. Subir el costo de la energía eléctrica de forma innecesaria no se queda en la industria, sino que hace que la empresa pague más y le pasa ese incremento de costo energético (costo de producción) al consumidor final. Eso si o si significará incremento de precios de productos y servicios que usaban autoabastecimiento y ahora son obligados a comprar energía a precios más altos.
Hay quien alega que esto es bueno para el Estado porque los usuarios de autoabastecimiento están subsidiados. Pero los usuarios de centrales térmicas pagan tarifas de transmisión muy similares a las de mercado eléctrico. Los que pagan tarifas más bajas son los renovables y es porque “pagaron por adelantado” una parte de sus tarifas, al invertir en lineas de transmisión que donaron a CFE.
En resumen, mientras el gobierno le exige a los empresarios bajar o mantener los precios, los quiere obligar a pagar la energía más cara, sin beneficio alguno para nadie, por razones ideológicas y las falacias y mitos que el director de CFE construyó para el imaginario colectivo.
Esto obviamente evitará el éxito del pacto, pues significa que incrementará el costo de las cosas y por lo tanto la inflación, afectando a quienes menos tienen.
En realidad se puede hacer que la industria deje el autoabastecimiento sin afectar los costos ¿cómo? Aplicando la reforma de 2014, al abrir más mercado eléctrico, permitir más inversiones de energía renovable y precios más bajos, darle salida a todos los permisos de generación frenados en la CRE, permitiendo inversiones en transmisión, etcétera.
Pero eso va en contra de los principios estatistas del presidente y su director de CFE y recordemos que en este gobierno, lo que manda es la voluntad del presidente y sus ideas, por muy contradictorias o contrarias a la realidad que sean.









