Casi todo el mes de mayo ha sido de alerta para el Centro Nacional de Control de Energía en Monterrey. El exceso de calor puso a los regios a prender el aire acondicionado, lo que incrementó de forma bastante importante la demanda eléctrica. Al mismo tiempo, desde el 31 de enero el sistema dejó de contar con una central eléctrica que aportaría 500 Megawatts de capacidad de generación, lo que aliviaría el problema de limitación de energía qué hay en Monterrey.
El viernes pasado, según CFE, una tormenta eléctrica tiró dos líneas de transmisión en el tramo que conecta la península de Yucatán con el resto del sistema. Eso hizo que no hubiera energía suficiente en la península y provocó un apagón masivo en esa región del país. Al mismo tiempo, proyectos de renovables que generan por la noche, y proyectos de generación con gas natural que ofrecerían energía firme en la región han sido obstruidos mediante diversos pretextos desde SEMARNAT, SENER, CRE, entre otros. Otro proyecto de transmisión que habría llevado energía a la península fue cancelado iniciando el sexenio, una línea de transmisión a Playa del Carmen desde Chiapas.
La península de Baja California Sur ve venir también una crisis energética: crece su demanda y no hay energía suficiente para satisfacerle. Ojo, dije que no hay energía porque capacidad de generación si, pues hay centrales listas para operar pero que de varias formas han sido bloqueadas.
La termoeléctrica de Tula está envenenando a la Ciudad de México. En la zona metropolitana se vuelve cada vez más común la contingencia ambiental, mientras proyectos solares por más de 1,000 MW ven como sus solicitudes de permisos están frenados. Pero más aún, la región central del sistema eléctrico importa el 47 por ciento de su energía, las líneas de transmisión están al límite de su capacidad, lo que amenaza con apagones al centro del país. Que se podría solucionar de forma más o menos sencilla.
Los permisos parados podrían suplir a la termoeléctrica, lo que frenaría las emisiones de esta central, evitando daños capitalinos y garantizando el suministro.
Cómo vemos, el sector energético de este país está en una crisis importante.
Todos estos problemas tuvieron su solución planteada desde hace años, y la solución se quedó ahí en el tintero con el cambio de gobierno. No hace falta dinero, pues por ejemplo, las tarifas de transmisión le dan utilidades millonarias cada año a CFE transmisión para invertir.
Para las centrales privadas tampoco se necesita inversión, pues son proyectos financiados por ellos mismos.
El gobierno ha propuesto públicamente acabar con el modelo de autoabastecimiento, a lo que algunas empresas se han sumado y el gobierno ha obstruido que lo hagan, lo que generó la crisis de Monterrey, por ejemplo.
En resumen, parece que la crisis energética fue o creada, o permitida o exacerbada por este gobierno.
¿Que ha hecho la autoridad, el regulador, durante la crisis?
Negar permisos desde la CRE, guardar el dinero sin invertir desde CFE, poner fuera de circulación centrales de generación ilegalmente en sitios donde el sistema está en crisis; han evitado que haya proyectos que den soluciones, atacan a los privados, buscan resquicios legales para intentar poner multas o negar permisos, intentar usar dinero de transmisión en otras áreas, buscan negociar contratos para al final terminar ampliándolos, imponen reformas para sentar a los privados a negociar en lo oscurito, en lugar de aplicar la ley como cualquier gobierno medianamente honesto haría.
Total, se han dedicado a demostrar las verdaderas prioridades de este gobierno, que claramente NO pasa por atender los problemas de los ciudadanos, sino obedecer y complacer la agenda política del presidente y sus encargados.
Pues para eso está su puesto, ni que fueran servidores públicos y la prioridad seamos los ciudadanos y nuestro bienestar ¿verdad?









