Es común escuchar pitchs de emprendimientos de otros países que pretenden venderle al gobierno mexicano, y es un reto explicarles que lograrlo, llámese instancia federal, estatal, o municipal, conlleva enormes riesgos y seguramente algunas oportunidades.
Proyectos muy valiosos en temas de inteligencia artificial aplicados a temas de salud, medio ambiente, agua, drenaje, seguridad, vialidad, gobierno digital ente otros, suenan como una gran solución para los problemas que aquejan a México, sin embargo la temporalidad de los gobiernos de tres o seis años, aunado al compadrazgo y amiguismo en las compras de gobierno, generan una enorme barrera de entrada o un alto riesgo para el emprendedor.
Los gobiernos en todo el mundo son muy atractivos como posibles clientes de nuestros productos y servicios, ya que además que sus volúmenes de compra son altos, nos permiten validar el modelo de negocio y generar cierta acreditación para que gobiernos de otras entidades los adopten cuando ya han sido probados.
Cabe mencionar que en el sector empresarial, tenemos una enorme responsabilidad de lograr que las compras de gobierno sean eficientes, transparentes, de visión de largo plazo, con lógica comercial, y enfoque social.
Es triste en ocasiones ver obras contratadas por el gobierno y ejecutadas por empresas privadas, las cuales distan mucho de la calidad necesaria y pagada, un claro ejemplo han sido las vialidades, al poco tiempo de ejecutadas ya hay hoyos, los cuales serán en ocasiones reparados y cobrados por la empresa que lo hizo mal la primera vez.
Parecería que las calles en nuestro país fueron pioneras en la estrategia conocida como «obsolescencia programada», aquella acción intencional que hacen los fabricantes para que los productos dejen de servir en un tiempo determinado.
Venderle a un gobierno en Mexico tiene ventajas y desventajas:
A favor:
1. Volumen: es común que las compras de gobierno sean en cantidades atractivas.
2. Escalabilidad: validando el modelo en un gobierno, es posible replicarlo en otros similares.
3. Impacto Social: cuando vendemos a un gobierno, lograremos además del fin económico, un beneficio para la sociedad.
En contra:
1. Burocracia: el proceso de adquisiciones de un gobierno, en muchas ocasiones es lento y sin lógica de mercado, con trabas y obstáculos que pueden desanimar al emprendedor.
2. Plazo y certeza del pago: es común que la instancia de gobierno tarde mucho más de lo pactado para realizar el pago o en el peor de los escenarios intente no pagar en las transiciones entre los gobiernos en turno.
3. Continuidad: lograr que un gobierno adquiera tus servicios y estos funcionen con excelencia, para nada aseguran que en el cambio de administración, continuarán contratándote.
En países como Estados Unidos o Chile, entre otros, las compras de gobierno tienen un carácter subsidiario, beneficiando a emprendimientos jóvenes o proyectos de grupos vulnerables y garantizando un pago justo y a tiempo. El gobierno puede matar un emprendimiento simplemente con retrasar un poco el pago del servicio.
Es clave que los gobiernos profesionalicen sus áreas de adquisiciones y que sin importar los cambios de gobierno o de partido, los productos, tecnología, y servicios contratados, sean de calidad, que trasciendan trienios y sexenios.










