Nuestro instituto político construyó las instituciones y ha defendido el Estado democrático que por muchas décadas brindó viabilidad al país. Siempre hemos estado abiertos al diálogo y al consenso de las voces internas que generan la pluralidad política que nos distingue.
Sin embargo, el PRI, en diversos momentos ha sufrido crisis por causa de traiciones de quienes en su momento se sirvieron del Partido. Se suma a ello, la indiferencia por no ocupar un cargo político-partidista del cual se sienten merecedores por su simple apellido, deslindándose de cualquier responsabilidad con la casa que les dio todas las oportunidades y en la cual construyeron su trayectoria política.
La apertura es nuestro sello, pero también el trabajo constante, por ello, a quienes señalan que el PRI se encuentra en el peor momento de su historia les digo que hoy está en una etapa de resurgimiento.
Los números están a la vista, en 2021 el Partido duplicó su presencia en los congresos locales al pasar de 100 a casi 200 legisladores y en los municipios del país de 370 a 523, con la coalición ganó la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México, además, aumentó su representación en el Congreso de la Unión al pasar de 45 a 70 diputados, a su vez creció en las preferencias electorales en varios estados que estuvieron en juego durante el pasado proceso electoral.
Es por ello que sorprende la postura de los expresidentes del PRI, sobre todo aquellos que fueron responsables de las debacles electorales que hemos sufrido, entre ellas la de 2018. Como figuras destacadas es preciso tomar en cuenta sus consideraciones; no obstante, su preocupación llega tarde, ya que se necesitaban en tierra, caminando con la gente, participando en la operación política o en los cuartos de guerra en los que podrían haber aportado su experiencia.
Hoy más que nunca se requiere el talento de los priistas, aquellos que han edificado triunfos y también han estado en los momentos que no son favorables, no cabe el oportunismo de quienes fueron beneficiados ampliamente por el PRI con cargos de relevancia y candidaturas a diversos puestos de elección popular y hoy abandonaron a su suerte a su partido.
Es el momento de definiciones, de sumarse verdaderamente al trabajo como oposición responsable y firme. Si pretenden obtener canonjías, esas ya no tienen cabida en este nuevo PRI, aquellas componendas del pasado las pueden encontrar en el viejo PRI que es Morena.
Necesitamos a todos los priistas que construyen con lealtad un Partido competitivo y ganador.
Hoy lo más importante es México.









