Y de repente, alguien desapareció…el novio, el esposo, un amigo o amiga. Alguien se va, sin despedida y sin explicación. Como fantasma, se desdibuja su silueta hasta quedar nada de ellos y la frustración y las preguntas llegan como montones de agujas que lastiman nuestro corazón.
A este no tan nuevo fenómeno hoy se le llama GHOSTING.
Ahora escuchamos esa palabra, pero desde siempre existen personas que se van alejando de nuestra vida, con la intención de no volver a ser vistos nunca más.
Aquel padre de familia que ha salido a comprar cigarrillos y no regresa…aquel novio o amigo que un día nos llamó y saludó y de repente no contesta a nuestras llamadas.
Personas que no acostumbran a dar la cara para retirarse de la vida de alguien. Y no es que obligadamente a todos los que nos rodean debamos dar explicaciones.
Todo depende del tipo de relación y claro, el tiempo que se tenga en ella. Puede ser de pareja, una relación laboral, una amistad, etc.
Este fenómeno se refiere a relaciones donde por rutina y tiempo se espera más del otro, y sin decir una palabra, una de las partes se aleja o desaparece.
Seguramente todos lo hemos hecho, pero ¿porqué alguien lo haría con tanta frecuencia y en relaciones más o menos estables?
Si bien podemos hablar de que existe algún trastorno de personalidad o problemas para enfrentar separaciones, lo cierto es que estas acciones dejan algo más que un vacío en quienes las experimentan.
En primer lugar, podemos ver claramente que quien se ha alejado sin decir porqué, podría permanecer en esta postura casi toda su vida y al alejarse seguramente nos habrá hecho algún favor.
Sin embargo, y aquí está la segunda parte, quien se queda perplejo por esta rara desaparición, además de quedar en un duelo, podría extender su proceso de recuperación, y aún más, si se trata de una persona que tiene como rasgo característico, la dependencia.
Una separación siempre es dolorosa, en mayor o menor medida, genera un duelo que debemos resolver, reacomodar al ser amado en cuestión, en un lugar específico de nuestro corazón o nuestros recuerdos. Y si el duelo lleva tiempo, en el GHOSNTIG, este se duplica y se reactivan algunos miedos como el que se tiene al abandono.
Tal vez lo que más podemos ver es el impacto de quien se queda en blanco. Aunque ambas partes pueden estar presentando un problema emocional que vale la pena atender.
Hoy en día, con los avances de los medios de comunicación, como son la internet y los teléfonos inteligentes, las relaciones amorosas suelen darse con más facilidad, sin el debido proceso del autoconocimiento ni conocimiento del “otro”, una especie de comida rápida. Obviamente con muchos más riesgos, pues de inmediato una personalidad dependiente puede quedar atrapada en una idílica relación de pareja.
Y de repente, cuando parece que todo va viento en popa, aquel fantástico individuo, desaparece, nos puede bloquear y evitar por todos los medios, ser contactado.
Claro que, si alguien se presenta acosador y peligroso, en estas ocasiones es de vital importancia eliminarlo de nuestras vidas.
Pero en el GHOSTING, ese no es el caso. El peligro aparece desde el momento en que ambos generan una idea de lo que puede ser una relación perfecta, y cuando alguien ya no quiere seguir, con la misma facilidad con la que ha llegado, pues, se va. Dejando al otro, en una situación poco agradable.
Pero siempre vale la pena analizar el fenómeno, pues en estos tiempos, parece que cada vez menos se trabaja o fortalece la tolerancia a la frustración o al dolor. Dos emociones perfectamente normales y necesarias en la vida de todo ser humano. Pues como sabemos las emociones aun las más incómodas, nos indican con exactitud cómo estamos en cada momento, y entonces, si les ponemos atención y las identificamos, podremos actuar con mucha más claridad, cautela y seguridad ante los eventos que la vida nos presenta cada día.
Pero parece que tenemos la consigna universal, de evitarlas o eliminarlas cuanto antes, lo que provoca paradójicamente más sufrimiento, separaciones y no se diga la desaparición de la misma de la pareja, generando un conflicto interno grave, pues no se tienen las herramientas emocionales suficientes para manejarlo. Entonces, algunos síntomas pueden aparecer en quienes se quedan sin respuestas, y algunas vidas pueden estar en peligro ante la imposibilidad de manejar la ausencia del ser “amado”. Y, por otro lado, quien decide desaparecer, tampoco será lo suficientemente fuerte y asertivo para dar alguna explicación o despedirse, si no de buena manera, por lo menos evidenciando la retirada. Pues quien siente empatía por el otro, puede desvivirse en explicaciones cuando decide dejar la relación.
El punto es que, no podremos evitar que este fenómeno suceda, algunas veces alguien se irá, y otras nosotros mismos lo haremos. Sin embargo, siempre podemos prepararnos para eventos de abandono y otros que tocarán inevitablemente nuestras heridas, las que sea que aun estén abiertas.
Pues no se trata de mutilar el avance tecnológico, eliminando cuantas aplicaciones de citas existan, pues, aunque no podamos creerlo, también hay parejas que estos medios, se conocen, se enamoran y permanecen juntos por años.
El punto es, aunque no nos guste, debemos trabajar en nosotros y fortalecer nuestra estima y neutras herramientas emocionales, para aprender a manejar y acomodar eventos frustrantes y dolorosos, pues en la vida siempre habrá separaciones y otros acontecimientos que generen momentos de crisis.
Esta, parece ser la única manera para madurar y despertar tantas habilidades que nos fueron dadas para compartir y disfrutar de la vida.
Y RECUERDEN, TODO SALDRÁ BIEN AL FINAL, Y SI LAS COSAS NO ESTÁN BIEN, ENTONCES, TODAVÍA NO ES EL FINAL.









