Casi dos décadas después de terminar una relación de pareja muy pública, rodeada de flashes, tabloides, sexismo y discriminación, por fin triunfó el amor entre Jennifer López y Ben Affleck. Los actores retomaron su romance a inicios de este año y el pasado 17 de julio pronunciaron el “Sí acepto” en Las Vegas. Las fotos del feliz acontecimiento fueron compartidas por la mismísima JLo a través de su newsletter para fans en onthejlo.com (al que por cierto ya me suscribí).
Las cosas van con viento en popa para la puertorriqueña del Bronx, pues además del bodorrio, su documental “Halftime” se ha mantenido entre lo más visto en Netflix por semanas, pero más importante aún, ha generado conversación sobre discriminación e infravaloración del trabajo de las latinas en Hollywood y la industria musical.
En esta tremenda pieza audiovisual, se aborda brevemente la primera etapa del “Bennifer”, y de cómo los tabloides no se esforzaban disfrazando su discriminación racial en chismes, pues seguido se publicaban titulares tipo “los galanes no se casan con la servidumbre”, con respecto a su compromiso con Affleck en 2002.
¿Fueron este amarillismo lo que encausó la ruptura de la pareja? Sí, probablemente tuvo mucho que ver, pues Jennifer admite que durante esa época se sentía menospreciada y daba mucha importancia a lo que se decía de ella en revistas y shows de televisión… y lo que se decía, no era nada bueno.
El tamaño del trasero de López siempre ha sido trama de cotilleo por ser demasiado grande, por exhibirlo con ropa ajustada o por usarlo para bailar “sexy”. Su supuesto mal genio y antipatía también ha sido tema de titulares como “Celebridades que no soportan a Jennifer López” y “¿por qué nadie quiere trabajar con JLo”; y por supuesto, su vida amorosa ha ocupado más páginas que su carrera como actriz, cantante y bailarina.
Mucho se ha cuestionado también sobre si en realidad tiene talento, pues aún hay quien dice que “no sería nadie” sin el papel de “Selena” en la película biográfica de la Reina del Tex -Mex – que esté llenando de cumbia el cielo-.
Y aunque hace 20 años la conversación sobre discriminación y sexismo no era tan abierta, reflexiva y popular como lo es ahora, son males que siguen latentes en la sociedad, en la industria artística y por supuesto en la vida de la intérprete de “On the floor”. Prueba de ello es el ghosteo que le dio la Academia (la de los Oscar, no la de Lolita Cortés), luego de su increíble trabajo como actriz y productora en “Hustlers” – Las estafadoras de Wall Street – en 2019.
Sin pretender ser cinéfila y crítica me atrevo a decir que “Hustlers” es una verdadera obra de arte. Por la trama basada en hechos reales y un enfoque que humaniza el mundo de las strippers, además de una estética espectacular, este filme se perfilaba para encabezar la lista de premios. Pero ni figuró en la gala más famosa. ¿La razón? Aunque no lo admitan, es el prejuicio hacia la imagen de JLo.
Otra clara evidencia de que la industria del entretenimiento nomás no aprende a ser correcta, es la elección de Jennifer López y Shakira para el show de medio tiempo en el Super Bowl. Y no me malinterpreten, juntas montaron un espectáculo memorable, y ambas son artistas con trayectorias dignas de pararse en ese escenario en solitario; por eso debemos preguntarnos ¿por qué darle a dos latinas la chamba que pudieron hacer solas mujeres blancas como Katy Perry, Lady Gaga o Madonna? – obvio, con sus respectivos artistas INVITADOS – Y antes de que piensen que es por la cantidad de “éxitos” musicales, les recuerdo que Justin Timberlake ya se paró dos veces en ese escenario.
– OJO: no digo que Justin no sea talentoso, digo que su éxito como solista es equiparable al de Jennifer o al de Shakira –
Entonces, ¿la elección fue o no fue para cubrir una “cuota latina” y así disipar las acusaciones de discriminación que rondaban en el deporte? Sea como sea, JLo es una figura femenina, latina y exitosa y es precisamente eso lo que le da su poder.
Si no has visto “Halftime” tienes que hacerlo, este documental es la razón perfecta para pagar el Netflis o para reconciliarte con quien sí lo paga. Lo mismo con “Hustlers”, disponible en HBO.
Y para sacar mi lado cursi evidenciando que aún creo en el amor verdadero, tengo que aplaudir que después de tantos años y tantos chismes, Ben y Jennifer se atrevieran a seguir sus corazones y dejar que de las cenizas renazca el amor.
Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.









