Cada año, en septiembre, al amparo de la historia y de unos tequilas, muchos gritan sin ningún pudor “¡Viva México, ca…!”, “Como México no hay dos”, y otras entusiastas y chovinistas frases por el estilo, y se disgustan con los malinchistas que, al contrario, se alegran de que como México no haya dos.
No nos caería mal a unos y otros una somera reflexión, sólo en materia idiomática, para evaluar nuestra verdadera mexicanidad y por ende nuestra real independencia.
Por ejemplo, preguntémonos cuántas veces al día acordamos con alguien al ritmo de “okay”, y nos despedimos con el chocante “ba-bay”, y si alguien da un concierto decimos que le puso “feelling”, y si expresamos cansancio prescindimos de la interjección “uf” y en su lugar exclamamos “ups”, como las cantante gringas.
Y en casa nos sentamos en el “living”, y adornamos el “hall” con motivos septembrinos. Y en la noche del 15 de septiembre, para brindar, preparamos “cocteles”, y vemos por televisión la pirotecnia con “láser”, y quienes salen a cenar lo hacen en un lugar muy “mexicano” llamado, digamos “chilli’s western”, y ahí se encuetran con el “valet parking”, y hay sendos letreros que rezan “no cover” y “hoy, sólo cash”.
Y muchos charlan (“chatean”, se dice ahora, al hacerlo por computadora o celular): “me siento cool”, “nos vemos en el after”…
Y frente a la computadora “accesamos”, “formateamos” y “printeamos”, moviendo con precisión el “mouse”, eligiendo letras tipo “times new roman”, o “century schoolbook”.
Y en la oficina “faxeamos” o “escaneamos” los documentos.
Y si compramos ropa buscamos “sport” para estar cómodos y mostrar un buen “outfit”, y para no complicarnos la vida leemos literatura “light”.
Y para la comunicación cada vez son más comunes las “tablets” y escuchamos música en “i-pods”.
Y año con año salen al mercado automotriz vehículos marca “Grand Prix”, o “Spirit”, y si por ahí alguien cree que ya les ponen a algunas camionetas nombres españoles, como “Durango” o “Sonora”, deben de tener en cuenta que los nombres de tales modelos están concebidos en su forma inglesa.
Y qué tal comer hamburgesas en “Mc Donalds” o “Burger King”, o “Pizza Hot”…
Cada año, en septiembre, deberíamos de reflexionar en torno a la independencia y el idioma. La conclusión casi siempre sería como esta de simple: mientras México no sea un país fuerte, mientras otros países de habla española sean menos fuertes que Estados Unidos, el idioma español seguirá contaminándose con términos en inglés, y por ende nuestra manera de pensar.
Gracias y hasta el próximo jueves.
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* Lic. en letras españolas. Escritor, autor de carca de 40 libros. Conferencista.
Foto: Mireya Novo









