La Policía Federal desapareció no sin antes ser desprestigiada por el mandatario en turno. En su lugar se erigió la Guardia Nacional con un mando civil, aunque la pretensión era que desde el principio fuera de carácter militar.
«La antigua Policía Federal no logró consolidarse porque se descuidó, le faltó disciplina, le faltó profesionalismo y sobre todo moral», comentó el primer mandatario meses después de la creación de la Guardia Nacional.
Entre las acciones más destacadas de la extinta policía fueron la captura de «El Chapo» Guzmán en Los Mochis, Sinaloa; investigaciones en contra de Servando Gómez «La Tuta», detenido en 2015, así como otros logros durante los 90 años de existencia hasta antes de su desaparición.
En contraste, vemos que la nueva Guardia Nacional se destaca por su inoperancia ante el crimen organizado. En lo que va del sexenio se han cometido más de 130 mil homicidios dolosos, una cifra superior en comparación con el mismo periodo de los tres anteriores sexenios.
Es más, la corporación civil ha estado ausente de acontecimientos que requerían su intervención, como en los hechos violentos que ocurrieron en diversos puntos del país en los que se quemaron negocios, vehículos y se promovió el terror al asesinar, en algunos casos, a personas al azar como en Ciudad Juárez.
Se supone que el nuevo mando civil sería encargado de la coadyuvancia con Estados y Municipios, funciones de seguridad pública a través de la prevención de los delitos, combate a la criminalidad y el apoyo a la población; para salvaguardar la vida, integridad, seguridad, bienes y derechos de las personas, al igual que los bienes y recursos de la nación; a fin de contribuir a la generación y preservación de las libertades, el orden público y la paz social.
Lo anterior no ha ocurrido, las acciones en contra del delito han quedado cortas ante los problemas de inseguridad que parece que van en aumento. Entre 2020 y 2021, la incidencia delictiva creció, según informó ayer la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2022.
En este sentido ¿qué razón habría para querer incorporar la Guardia Nacional al Ejército si este último tiene como misión fundamental salvaguardar la soberanía nacional? Muchas, una de ellas militarizar la seguridad pública, y otra, que este grupo se encuentre bajo las órdenes del jefe supremo de la fuerzas armadas y en consecuencia de su voluntad, como ocurre con las dictaduras consolidadas de América Latina.









