Por Adriana Colchado
El 31 de marzo de 2019 el actor Pablo Lyle y su familia se dirigían al Aeropuerto Internacional de Miami a bordo de un vehículo que conducía du cuñado, Lucas Delfino. En ese trayecto el conductor tomó una salida errónea, cometiendo una imprudencia vial que hizo enfurecer a otro automovilista, un hombre cubano de 63 años llamado Juan Ricardo Hernández, quien comenzó a seguir al auto tocando el claxon de manera molesta.
Como en cualquier otro altercado de tránsito que se da entre personas de habla hispana, las mentadas de madres comenzaron a volar y el asunto no tardó en tomar una escala mayor. Según la declaración de Ana Araujo – esposa de Pablo – Juan Ricardo comenzó a golpear los vidrios de la camioneta en la que ellos viajaban, asunto que hizo llorar a sus hijos.
En un momento de furia, estupidez y sed de venganza, el actor se bajó del automóvil, se aproximó hacia el hombre de la tercera edad y le dio un puñetazo directo en la cara, lo que lo hizo caer, golpearse la cabeza y quedar inconsciente -y todo fue grabado por cámaras de seguridad.
Acto seguido, Lyle regresa a la camioneta con su familia y retoma su viaje hacia el aeropuerto, sin saber que nunca podría tomar ese vuelo de regreso a México.
Luego de que el cubano estadounidense Juan Ricardo Hernández estuviera 4 días en coma, sus familiares decidieron desconectarlo del soporte vital y fue declarado muerto. Entonces el protagonista de Mirreyes contra Godínez fue acusado de homicidio involuntario y desde entonces permaneció en arresto domiciliario en espera de juicio, el cual tardó más dos años en ocurrir, pues se cruzó con la pandemia.
En ese lapso, Lyle daba patadas de ahogado explicando que fue en “defensa propia” que temía por su seguridad, que asustó a sus hijos, que a chuchita la bolsearon… sin embargo con el video y las declaraciones, siempre supimos que fue un mal manejo de emociones, es decir, un arranque de estupidez enardecida lo que terminó con una vida y robará años de otra, pues Pablito fue encontrado culpable el pasado 4 de octubre.
Aunque el actor aún está en espera de que se dicte la condena, sabemos que pagará de 5 a 15 años en una prisión gringa por un momento de arrogancia, rabia y gandallez. El Mirrey de 35 años saboteó solito su carrera por pensar con las tripas, y dejarse provocar por los insultos y actuar de un señor de la tercera edad que ni conocía y que de haber ignorando, ya ni se acordaría.
Pero como buen hombre latino, dejó que sus puños fueran más rápidos que su cerebro y creyó que un golpe solucionaría… ¿qué? Pues nada, porque aunque el puñetazo no hubiese tenido tal fatalismo, nada iba a conseguir con darlo; sus hijos no iban a estar menos asustados, ni los insultos menos gritados.
Estoy segura de que Lyle no tenía la intención de matar, pero sí de herir y he ahí las consecuencias, he ahí su delito. Hoy es y será siempre un asesino, aunque no lo haya querido ni buscando y aunque hoy esté arrepentido.
Es aquí donde cabe la reflexión: ¿un momento impulsivo de catarsis agresiva vale el riesgo? ¿Qué se gana echando bronca cada que la mosca pasa muy rápido? ¿Los golpes alguna vez han solucionado algo?.
En México, Latinoamérica y bueno, prácticamente todo el mundo, la mayoría de los hombres tienden a golpear y luego pensar… y lo que piensan es cómo volverse a golpear. Y aunque las consecuencias son en su mayoría ojos morados y cancelaciones a los próximos premios de la Academia (coff, coff Will Smith), en ocasiones se hace realidad la trama de West Side Story pero con menos baile y más prisión.
Ahora corre el rumor de que después de conocerse la condena, Lyle podría divorciarse de Ana Araujo para “dejarla libre” y que tenga la oportunidad de rehacer su vida, pues porque ahora sí es un ser de luz que piensa en el bienestar de los demás antes que en el propio.
Y aunque se reconoce que publicamente Pablo ha dado cara a sus actos, ha aprendido y se ha arrepentido, nada cambia su historia.
Bendiciones a ambas familias que perdieron un familiar porque alguien no supo controlar su testosterona de macho lomo plateado.
Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.
@Tamalito_rosa









