Seguramente usted ha escuchado el termino nearshoring. Está de moda en los medios de comunicación y habla del posible boom económico para Mexico en la próxima década. También ha escuchado a muchos analistas, sobre todo del sector energético, decir que si México no modifica su política energética, tendremos problemas de freno económico en el país en la próxima década, también.
¿Cuál de las dos versiones es real?
Las dos. Le explico.
Primero ¿qué es el nearshoring?
Básicamente es la segunda ola de instalación de plantas de manufactura, aunque esta vez con una visión tecnológica particular y muy precisa. El presidente Biden promueve la industria de los autos eléctricos que se fabricarían de forma local. Esto requiere una serie de insumos que se pueden fabricar en México y entonces nuestro país puede ser la gran fábrica de componentes regional, ahora con una sofisticación tecnológica que obligaría al desarrollo tecnológico del país.
Pues si, pero… Resulta que el plan del presidente Biden no va sólo sino que tiene entre otras aristas y la mas importante es que su proyecto es solo parte de la lucha contra el cambio climático. Eso significa que los proyectos desarrollados en este plan deberán contar con energía limpia y/o renovable, para ser congruentes con los principios del plan completo.
Entonces, si México quiere participar en la cadena de manufactura, debe ofrecer a las empresas o debe ofrecer sus productos con una base de energía renovable o limpia.
El problema es que la política energética del actual gobierno no ha permitido el desarrollo de nuevos proyectos de energía limpia, al tiempo que promete proyectos que no se concluirán este sexenio y en realidad no ofrece proyectos nuevos desde la empresa del Estado. Para darnos una idea, de concluir todos los proyectos de CFE este sexenio, de tendrían menos de mil megawatts de capacidad nueva de generación limpia. Para crecer adecuadamente necesitamos unos tres Moo anuales.
En la jerga del deporte favorito del presidente este gobierno en materia energética, ni picha, ni cacha ni deja batear.
Entonces podríamos tener recursos naturales (permítame dudar pues, por ejemplo, los expertos han dicho que no tenemos litio en formas comercialmente aprovechables) podríamos tener mano de obra calificada, de relativamente bajo costo, podríamos tener la obvia cercanía con el Mercado más grande del mundo (Estados Unidos-Canadá) pero si no tenemos las condiciones energéticas necesarias para desarrollar nuestras capacidades, no pasaremos de seguir cómo el país del “ya mérito”. Y todo por decisiones “soberanas” o decisión del gobierno, aunque sea contraria a la Constitución.
Y entonces la cosa es así: podríamos ser uno de los países que se desarrollan rápido de la mano de la transición energética, con desarrollo tecnológico, mano de obra calificada entre otras, o podemos ser un país que contamina mucho, sin capacidad de desarrollar empleos ni mejorar la vida de sus habitantes, pero “soberano” en el discurso. Y todo depende de poder desarrollar un sector eléctrico moderno, respetando la Constitución y el TMEC o seguir con la perorata y falso discurso de la soberanía energética, altamente dependiente del gas texano.
¿Cuál le gusta?









