El pasado 14 de octubre se conmemoró en el mundo el día de la normalización, lo que ha motivado en las últimas dos semanas la realización de eventos organizados por las autoridades normalizadoras de nuestro país (dependencias del gobierno federal).
La normalización o estandarización, en un sentido muy amplio, se refiere al proceso de la creación, implementación, revisión, actualización y verificación de normas o estándares nacionales e internacionales, siendo éstos documentos técnicos que en su contenido especifican procedimientos, pruebas, requisitos, límites, información y marcado con el que deben cumplir los productos, procesos y servicios para garantizar su calidad a los consumidores o usuarios.
En México, según se indica en la Ley de Infraestructura de la Calidad (antes Ley Federal sobre Metrología y Normalización), la Normalización se refiere al proceso señalado en el párrafo anterior aplicado a las Normas Oficiales Mexicanas, mientras que la Estandarización a los estándares técnicos nacionales.
Las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) son obligatorias en su cumplimiento, y para asegurarlo se apoyan en estándares, que si bien se considera voluntario su cumplimiento, una vez incluidas en cualquier NOM se vuelven obligatorios también.
Las Normas Oficiales Mexicanas, como lo señala la normalización, tienen por objetivo garantizar una calidad mínima aceptable para productos, procesos y servicios en México, pero lo más importante es que persiguen un «bien supremo»: asegurar los objetivos legítimos de interés público (OLIP).
Los OLIP, de acuerdo a la ley, y para los cuales se han creado NOMs para asegurar que se cumplan son: la integridad física, la salud y la vida, la alimentación, educación y cultura, el turismo, la seguridad nacional, la protección al ambiente y a los recursos naturales, el desarrollo rural y urbano, los servicios, obras públicas y la seguridad vial, la protección de la información y la protección de las denominaciones de origen, y todo aquello que derive de lo anterior como una necesidad pública.
Los OLIP son «objetivos» porque a través de distintas acciones se desea lograrlos en su sentido más amplio, son «legítimos» porque están sustentados en la ley o en el derecho universal, y son de «interés público» porque convienen a toda la sociedad.
Conocer, aplicar y asegurar el cumplimiento de las Normas Oficiales Mexicanas es un derecho y obligación de todos para asegurar el óptimo desarrollo social y económico de todos y cada uno de los habitantes de nuestro México.
*Responsable del Laboratorio de Iluminación y Eficiencia Energética
Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica
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