Los eventos que turban la seguridad de las personas y que introducen ansiedad e incertidumbre son de diversa índole, por lo tanto, cuestionan si la paz es un derecho universal viable, como consecuencia de los estigmas sociales que se presentan en el mundo.
La construcción de la paz, implica a todos y no solo de forma intrapersonal, sino que, incluye también a las diferentes instituciones e instancias que articulan la convivencia social, así lo enfatizó Christian Duecker García, coordinador de la Licenciatura en Ciencias para la Familia en modalidad Online de la UPAEP.

Duecker García agregó que, esta convivencia social surge de un método inductivo -de lo particular a lo general- en este caso se ejemplifica en la siguiente cadena: personal, familiar, comunidad, y nivel poblacional, por lo que, derivan la participación de múltiples actores, los cuales, en conjunto, deben promover la paz, para contribuir directamente en la construcción de un comportamiento congruente y maduro de las personas.
“La paz como tal, exige de cada uno de nosotros a nivel individual, pero también en la medida en que participamos de grupos de instituciones, una continua tensión y dinámica para procurarla (…) la paz de alguna manera no aparece como un estado final, sino por el contrario, nos invita a estar alertas, atentos y mirando las preocupaciones de los demás y las propias para poder generar las mejores condiciones”, acotó Duecker García.
En ese orden ideas, subrayó que, la familia es sinónimo de trabajo, pero no en los ámbitos laboral, asalariado o de producción; es un espacio en donde se consiguen los bienes fundamentales que se pueden aportar al bien común, el cual, engloba la verdad y la justicia como dimensiones principales de las relaciones humanas, con una presencia concreta en el comportamiento del ser humano.
En ese sentido, refirió que, la familia no vive sola y uno de los grandes desafíos que tiene la familia en nuestros tiempos es superar esa noción de que la familia que se encierra sobre sí misma, debido a que la vida se enriquece con las amistades, con las relaciones genuinas, interpersonales y grupales, que concretan nuestros intereses más legítimos, aunado a la consecución del bien común del que requiere la misma familia como parte cimental del tejido social.

Por lo tanto, mientras más se conciba a la familia como un sujeto que tiene la capacidad de acción social, tendrá mayor protagonismo para la construcción y consolidación de la paz.
Dentro de ese mismo contexto, Duecker García, dijo que la UPAEP para responder a esas necesidades de acompañamiento a las familias, abre la Licenciatura en Ciencias para la Familia, programa que se enriquece con todo el trabajo interdisciplinar y multidisciplinar, en ese interés de estudiar a la familia, para comprenderla desde sus distintos aspectos. Por ello capacitar y conocer los saberes, competencias y habilidades que se integran en un profesionista que puede influir en el tejido social desde su célula más primigenia, tiene la facultad para implementar las acciones pertinentes para un bienestar social.
Por lo anterior, la Licenciatura en Ciencias para la Familia tiene todo el respaldo y toda la experiencia que la UPAEP ha consolidado como una institución humanista interesada en alcanzar el bien común con los programas de pertinencia social que se generan en un contexto histórico, y que con ello se busca responder a las necesidades y problemáticas que enfrentan las personas y las familias en el diario acontecer.
Finalmente, para mayor información sobre la Licenciatura en Ciencias para la Familia, los interesados pueden visitar la página web www.upaep.mx, en la modalidad Online, en donde se puede consultar el programa académico y solicitar toda la información pertinente al respecto.









