El Plan B de la reforma electoral es una reforma pequeña que no alcanza la dimensión de ser una reforma constitucional pero que busca frenar los excesos del Instituto Nacional Electoral (INE), cuya actividad se ha ido deformando en perjuicio de la democracia, admitió el gobernador Miguel Barbosa.
El mandatario explicó que la aprobación del Plan B entró directamente a discusión en el pleno cameral, fuera de analizar el dictamen en comisiones en la Cámara de Diputados.
Sin embargo, con su aprobación, se logró el cometido de presentar una reforma pequeña, no de alcance constitucional pero que ayuda a poner un alto a la rivalidad que ha generado el INE en contra del actual Gobierno.
“Y esa rivalidad atenta contra la democracia, por eso era la urgencia de cuidar a las instituciones como el INE, que ya requiere de una transformación no de desaparecerla”.
Desafortunadamente, el INE se convirtió en una institución para mantener el status quo y alejarse de la vocación democrática que le dio origen.
“Pensé que cuando fue nombrado Lorenzo Córdoba, presidente del consejo electoral del INE, había llegado un demócrata igual que Ciro Murayama, quien trabajó conmigo en el Instituto Belisario Domínguez, cuando presidí dicho instituto era un respetado investigador”.
Foto de Twitter @Gob_Puebla









