Si hacemos una evaluación del desempeño del gobierno local en materia energética poco se puede regatear.
Se creó una agencia estatal, que impulsa proyectos, apoya al desarrollo de los mismos, busca oportunidades en sectores como el de hidrógeno, en electromovilidad, en generación en pequeña escala, proyectos de redes eléctricas locales; en fin, la agencia está viendo realmente a futuro y trabajando para construir uno mejor, a pesar de las limitaciones constitucionales y legales y el freno de la Federación al sector energético.
Tampoco es sorpresa que uno de los últimos discursos del gobernador Barbosa (QEPD) habló de la apertura al mercado eléctrico, ese que se confeccionó a partir de la reforma eléctrica de 2013. Puebla tiene un enorme potencial que la Federación mediante la CRE está frenando. Y hace bien el gobierno estatal en impulsar proyectos a futuro.
Sin embargo si hay cosas que retomar o impulsar y que se dejaron en segundo plano o de plano olvidados en materia energética, aunque no son asunto de su agencia.
Y aquí seré respetuoso pero claro: nunca entendí la razón del gobierno estatal para no seguir con el plan de los BRT (Bus Rapid Transit) mejor conocido como RUTA.
Una ciudad como Puebla (y toda la zona conurbada) es el sitio ideal para establecer un plan de movilidad troncal, como el que se iba construyendo. El desarrollo iba a paso lento, pero cubría poco a poco las zonas de mayor demanda de transporte. Y se frenó de plano.
No se puede entender una política de transición energética si no se retoma de forma agresiva y efectiva un proyecto de transporte público eficiente. Al menos una cuarta parte de las emisiones del país vienen del transporte; fortalecer el transporte público al grado de convencer a la gente a bajarse del auto y usar autobuses eléctricos o de hidrógeno significa ir disminuyendo de forma brutal las emisiones de forma local.
La cosa no es fácil: requiere diseñar, construir y operar un sistema de transporte seguro, ágil, cómodo y limpio. Que la gente se sienta más segura, cómoda y les garantice llegar su destino en tiempos razonables. No es fácil pero tampoco imposible.
De hecho, querido lector, escribo estas líneas desde un autobús de una línea BRT, lo hago mientras viajo en lugar de tener la necesidad de manejar, lo hago sentado, cómodo, en un sistema que es razonablemente eficiente y de costo bastante accesible. Si ya lo hicimos con RUTA y sus líneas actuales ¿no se puede repetir y mejorar?
Y ya encarrerados, se puede actualizar, modernizar y reforzar el tren interurbano Puebla-Cholula, que puede seguir con la oferta de servicios turísticos, pero además ser una opción para toda la población flotante que ahora tiene que padecer sistemas viejos e inseguros para trasladarse a la capital.
Con estas acciones el beneficio será para los usuario de transporte público, no para la clase privilegiada y sus autos.
A esos sectores busca beneficiar la cuarta transformación ¿no? Entonces retomar estos proyectos sería obedecer eso de “primero los pobres”.









