Por Adriana Colchado
A este punto de nuestra historia digital estoy segura de que cualquier mexicano con televisión y/o acceso a internet sabe quién es Alfredo Adame y no por buenas razones.
En sus buenos años gozaba del favoritismo de Televisa, como actor y conductor se ganó reconocimiento y hasta cariño por parte del público – porque por alguna extraña razón siempre le damos afecto a gente que no conocemos pero sale en la televisión. Entonces sí, aunque este infrahumano siempre ha carecido de valores y buena educación, había mucha gente que lo quería y admiraba, algo que no le pasó desapercibido a su enorme ego.
Por bastante tiempo Alfredo Adame tuvo la oportunidad de comportarse como un soberano patán frente a una cámara sin que hubiera consecuencias para él porque así era el medio y porque “eran otros tiempos”, tiempos en los que era gracioso, entretenido y permitido insultar, cosificar y menospreciar a una mujer públicamente… y especifico “públicamente” porque acéptenlo, para muchos “onvres” todavía es gracioso y entretenido, solo que procuran hacerlo en sus círculos privados para que no les llueva la crítica.
Hoy la situación es un tanto diferente porque, aunque él sigue comportándose como un rufián, la evolución de los medios digitales y la lucha social de las mujeres no le permiten seguir saliéndose con la suya.
El arremedo de hombre que resulta ser Adame es una exaltación de lo que está mal con la masculinidad: el machismo, la misoginia, la soberbia, la ira, el abuso y la violencia. Y solo por mencionarlos, aquí hay algunos ejemplos de cuando este impresentable sacó a relucir su bajeza (ejemplos que por cierto, bien los podemos encontrar en las familias mexicanas actuales):
- Cuando durante un sketch en vivo, insultó a Andrea Legarreta y ella no tuvo más que hacer mueca de sorpresa y sonreír. Eso fue el inicio de una pelea mediática donde él no ha parado de propiciar insultos yseñalamientos hacia la conductora de Hoy.
- Cuando prefirió no cobrar por su trabajo antes que darle pensión alimenticia a su exesposa Mary Paz Banquells y a sus hijos para que ella no se lo gastara en algo más -cof cof, ¿apoco no conocen a un mequetrefe que hizo lo mismo?-
- Cuando dijo que Diego, Alejandro y Sebastián, sus hijos, no eran su sangre, le quitó su apellido al mayor por “no ser digno representante de Adame” y luego reconoció que no les tiene cariño porque “lo traicionaron” por preferir a su mamá.
- Cuando empezó una campaña mediática contra su es ex novia Susan Quintana y la demandó luego de que ella hablara sobre el tamaño de su miembro en una revista – lo cual no estuvo bien, pero demuestra lo frágil que se hace cuando se habla de su virilidad.
- Cuando en 2018 se postuló para la alcaldía de Tlalpan e hizo campaña “mentando madres” a los ciudadanos… y aún así su soberbia le permitió soñar que podía ganar.
- Cuando habló despectivamente del físico de Laura Bozzo después de que ella lo llamara “misógino” y empezó a promover la idea xenófoba de correrla de México.
- Cuando inició su turbo-mega-ultra-duper ridícula pelea con Carlos Trejo, la cual sigue vigente, pero es bien aburrido hablar de eso.
Y así podría seguir y seguir dando ejemplos, porque a este individuo no le da vergüenza demostrar lo barbaján que es. Basta ver 5 segundos de cualquier entrevista que dé, para que de su boca salgan 10 expresiones misóginas, machistas y sumamente ignorantes.
A últimas fechas Alfredo Adame salta a las tendencias nacionales cada vez que se agarra a golpes con alguien – o mejor dicho, cada que alguien le acomoda unos buenos porrazos. Y siendo muy sinceros, a muchos nos divierte ver cómo cualquier transeúnte le parte su mandarina en gajos a un tipo que presume ser experto en artes marciales, pero la realidad es que sus episodios de ira y violencia son una apología del macho mexicano; un reflejo de cómo se comportan muchos hombres adultos “y pensantes” ante situaciones de estrés.
Así son los machitos: responden con puñetazos y groserías a lo que no pueden responder con inteligencia y educación.
¿Será que este broncudo irremediable es solamente un personaje al que ha tenido que aferrarse porque ya nadie lo toma en serio?, o ¿es que cada que alguien lo ve en la calle siente la necesidad de provocarlo para convertirse en el próximo micro héroe nacional por reventarle la cara?
Bueno, yo creo que un poco de ambas. Después de tanta aberración a Alfredo Adame no le queda más que defender su idiotez, porque aceptar que se equivoca y pedir disculpas no será algo que logremos ver algún día. Y ahora con esta fama de buscapleitos intrínseca a él, basta con toparse con algún otro salvaje que quiera arreglar las cosas con golpes para que se arme un nuevo video viral.
Ese señor tiene que aceptar que sus patadas de bicicleta no le harán ganar ninguna pelea y que ya ni los memes dan risa. Da pena, y mucha.
Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.









