El fin de semana pasado se hizo pública información de PEMEX que debería ser un escándalo. El dato es sencillo, pero poco se entiende lo trascendental de esta información y el impacto ambiental y económico que significa.
Se dio a conocer que PEMEX ha casi duplicado las emisiones de metano, un gas se encuentra asociado al petróleo en los yacimientos. Pero ¿Cuál es su importancia?
El metano es el principal componente del gas natural, lo que significa que tiene un valor comercial y estratégico importante. El metano es también uno de los gases de efecto invernadero más potentes. Cada partícula de metano liberada a la atmósfera tiene el efecto invernadero de unas 25 partículas de bióxido de carbono. O sea, es uno de los gases que causan el cambio climático y con mayo fuerza. En México es el segundo en importancia, sólo después del bióxido de carbono (CO2).
¿Qué papel juego el metano en el sector energético mexicano?
La producción nacional de gas natural (de PEMEX) apenas es suficiente para autoabastecerse. En otras palabras, la empresa usa el metano para generar energía o para procesos de extracción, refinación y petroquímica, pero apenas y produce lo que consume.
El 60 por ciento de la energía que se consume en el país se genera a partir de gas natural en centrales de ciclo combinado, tanto privadas como de CFE. Todo ese gas natural se importa de Estados Unidos mediante un sistema de ductos. Buena parte de esa red de ductos se amplió durante el sexenio pasado. Esta red de ductos hizo que México tuviera acceso al gas más barato del mundo. Mientras Europa padece el incremento de costos del gas natural, que aumenta el costo, México tuvo costos bajísimos de energía por tener gas barato, a veces con precios negativos.
¿Qué significa duplicar las emisiones de metano desde PEMEX?
Simple: primero, está desaprovechando un recurso que le generaría valor económico y que ya está ahí, sólo falta conectarlo a producción. En algunos casos puede ser relativamente sencillo, en otros puede tener costos que, considerando el precio del gas texano, parece no rentable; segundo, se están liberando gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que significa que no sólo arrastramos con la regresión eléctrica de darle prioridad a los combustibles, sino que además estamos liberando más gases a la atmósfera, lo que va en contra de los compromisos que tenemos como país.
O sea, en lugar de aprovechar este energético, estamos desperdiciándolo, mandando a la atmósfera, calentando el planeta y tirando el dinero.
La peor parte es que este resultado es una muestra de que el discurso de soberanía energética no es más que un cuento político, un discurso, que no se cumple en los hechos.
Más que refinar en México o con refinerías propiedad nuestra, la soberanía energética, para los que creen en ella, debería ser aprovechar nuestros recursos y depender menos de los recursos extranjeros, como el gas, para generar nuestra propia energía.
No es muy soberano liberar el gas natural en lugar de aprovecharlo, mientras importas el mismo recurso de otro país.
El asunto es que ese gas parece que le “estorba” a PEMEX pues está en el mismo espacio que el crudo, que es su prioridad.
El mundo usa el gas natural como un combustible de transición, pues es un combustible menos sucio. El gas natural una vez quemado pierde el 96 por ciento de su potencial como gas efectivo invernadero. Y si lo usas para generar energía eléctrica en lugar de solo quemarlo, desplazas otro tipo de combustibles más sucios.
Pero no, se está sólo liberando a la atmósfera, mientras otros países padecen por la falta del mismo.
Mal negocio ¿no?









