Este peculiar monumento realizado por los hermanos Miguel y Pablo López Artasánchez, Poblanos herederos de una tradición de más de 150 años en el manejo artístico de los metales, es único en su tipo, dimensión y escala, el año entrante cumplirá 30 años de haber sido inaugurado en la Administración de Rafael Cañedo.
Por lo anterior este año serán retiradas de su actual pedestal cada una de sus 63 manzanas, trasladadas al taller de uno de sus creadores, el maestro Pablo Rafael López Artasanchez donde con técnicas de clase mundial, se le aplicará una limpieza general que permite retirar del bronce, todos los agentes contaminantes, las lacas en spray con las que fue agredida físicamente, y finalmente los remanentes de la pátina policromática aplicada en 2009, año en el que se trasladó del interior del zócalo de la ciudad, al lugar donde se encuentra actualmente, al frente del Palacio Municipal.

Una vez que se encuentra el bronce en su estado natural, éste se estabiliza con agua destilada, para proceder a aplicar a cada una de las casas, templos y edificios sociales y políticos representados en esta obra, las pátinas de taller en diferentes tonos cafés, verdes y negro, mismas que se aplican con fórmulas químicas a fuego, de autores internacionales e interpretadas por el Maestro Pablo Rafael, devolviendo el aspecto visual original que se aplicó cuando se colocó la maqueta en su inauguración en el año 1994. Finalmente se realiza una limpieza de las pátinas aplicadas a cada una de las 12,500 ventanas, portones, balcones, pináculos y otros acentos arquitectónicos con los que cuenta aproximadamente esta obra logrando un brillo en ellos que permite lucir la magnificencia de esta pequeña muestra de manzanas que conforman el segundo centro histórico más grande de Latinoamerica que cuenta con el distintivo de Patrimonio Cultural de la Humanidad otorgado por la UNESCO, así como las pátinas de diferentes tonos y colores que permiten visualmente distinguir la particularidad de cada una de las edificaciones que conforman este
Conjunto de 63 manzanas del Centro Histórico de Puebla. Al final se
aplica una capa de ceras micro cristalinas que facilitan la realización constante del mantenimiento preventivo que permiten conservar el
aspecto original de su creación y mantener su aspecto original de manera permanente.
La última acción es el anclaje de todas las manzanas de la Maqueta en su pedestal original para nuevamente ser apreciadas por los turistas, nacionales, internacionales, así como los propios moradores de la Angelopolis.









