En las mañaneras todos los días se habla de la fortaleza del peso mexicano, pero no se habla de los impactos negativos que puede tener para nuestra economía. Frecuentemente el presidente de la República se jacta que las remesas que mandan nuestros connacionales a México son históricas, pero no se habla de ningún programa para apoyar a nuestros paisanos que radican en el extranjero.
El peso mexicano ganó 14.2% desde el 30 de diciembre de 2022 y se encuentra por debajo de las 17 unidades por dólar, lo que la coloca en el segundo lugar entre las monedas más apreciadas en América Latina.
En el aspecto positivo, puede atraer a inversionistas extranjeros, sobre todo en momentos donde estamos viviendo lo que se conoce como el “nearshoring”, que significa la recolocación de inversiones que podrían hacer de México un país muy atractivo por nuestra ubicación geográfica y por ser el vecino del mercado más importante del mundo como lo es Estados Unidos. Esto repercutiría en un menor costo de trasporte de mercancías, que traerlos desde otras regiones de América Latina.
Importante porque tenemos una mano de obra calificada como el caso de Puebla, que al emplear a sus jóvenes se generaría crecimiento económico.
Sin embargo, uno de los aspectos negativos es el impacto en las remesas enviadas por los migrantes desde el extranjero. El aumento del tipo de cambio implica que las familias que dependen de estas remesas recibirán menos dinero en pesos, lo que puede afectar su capacidad adquisitiva y su calidad de vida.
Asimismo, las empresas exportadoras también se verán afectadas, ya que el súper peso puede encarecer el precio de sus productos en los mercados internacionales, lo que dificulta su competitividad. Esto puede llevar a una reducción en las exportaciones y afectar la economía del país.
Para los emprendedores el poder conseguir un crédito para poder echar a andar su empresa es más caro y por otro lado el gobierno desapareció todos los programas que había para este sector tan importante de la economía.
La tasa de interés es mucho más alta y por ende los créditos para automóvil y vivienda resultan más caros, lo que afecta a los mexicanos que buscan hacerse de un patrimonio.
Todos los días se presume la fortaleza del súper peso mexicano, pero poco se analiza a profundidad sobre los claros y oscuros de este fenómeno económico.
De nada sirve la fortaleza del peso mexicano sino se combate la inflación, si se sigue incrementando el alto costo de los energéticos y si no existen programas para apoyar a los emprendedores, a quienes hoy les es más caro poder acceder a un crédito para echar a andar su negocio.
Hablemos del súper peso, pero también del súper precio de la tortilla, del huevo, de la gasolina, de los energéticos, que sin duda impactan los bolsillos de los mexicanos.
El gobierno debe actuar de manera estratégica fomentando el empleo y el financiamiento para las pequeñas y medianas empresas que son fuente de riqueza para el país. Debe haber certidumbre jurídica y económica para los inversionistas.
Nos no dejemos llevar por el canto de las sirenas. Siempre hay que ver lo bueno y lo malo.
Blanca Alcalá Ruiz
Vicecoordinadora del Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados









