El modelo educativo ha sufrido modificaciones a lo largo de la historia reciente, pasando de aquella que sólo estaba destinada a un sector privilegiado, olvidado al resto de los mexicanos, a otra que forma parte de los derechos que tienen todos los ciudadanos nacidos en este país.
Tras la Revolución Mexicana la educación se volvió una tarea titánica, ya que, había un alto porcentaje de analfabetismo, que llegaba al 61 por ciento de la población, aunque hay autores que señalan que fue más alto, de hecho fue una de las razones por las que estalló el movimiento armado.
Se impulsó entonces una nueva escuela mexicana, encabezada por José Vasconcelos, quien promovió colegios rurales en el campo para unificar al país, así como enseñar a una población que durante mucho tiempo había sido olvidada.
Hubo resistencias en aquella época, la Guerra Cristera fue muestra clara de la influencia de la religión en las escuelas. Los líderes se negaban a dejar el predominio que tenían sobre la gente, tan es así que en Teziutlán se cometió uno de los actos más cobardes contra maestros rurales.
La educación socialista, laica y popular que se impartía en aquella época no fue vista con buenos ojos por parte de un grupo de jerarcas religiosos, y la pugna por el control de la educación se alargó por alrededor de tres años.
Posteriormente, la educación en México tuvo un desarrollo adecuado, tanto, que muchas escuelas públicas fueron semilleros de líderes políticos que impactaron en la vida pública, empujando cambios hacia la democratización de partidos y sindicatos; sin embargo, dicho auge cambiaría en la década de los 60 con los sucesos lamentables que todos conocemos.
En tiempos de Lázaro Cárdenas fueron agremiados todos los sectores en organizaciones, incluidos los maestros, quienes años más tarde lograron la democratización de los sindicatos educativos que permitieron el desarrollo de beneficios para los docentes, siendo su misión la de transformar desde una visión técnica, científica y filosófica; sin embargo, ésta no fue compartida en su momento por quienes buscaban control, y la consecuencia fue el regreso de los cacicazgos con la llegada de lo que se conoce como «neoliberalismo» .
De ese momento a la fecha, el modelo educativo ha tenido una transformación que se aleja de la ciencia y se acerca al dogma, principalmente con el régimen actual quien proyecta adoctrinar a las nuevas generaciones, y eso se encuentra acentuado en los libros de texto de la «Nueva Escuela Mexicana», que nadie ha revisado y cuyo contenido supone errores, mientras se empuja el revisionismo histórico.
Ante esta lamentable situación es preciso hacer un cambio de timón en la política educativa, pues es por medio de las aulas como se puede lograr el progreso verdadero de México.









