Estimado lector ¿que pasaría si usted tira alguna sustancia contaminante a un río y la autoridad se entera? Hay dos opciones: o le aplican la ley con una multa, reparación del daño y hasta podrían proceder penalmente en su contra. Eso en un Estado de Derecho.
O la otra: si no se ha acabado la corrupción. La autoridad hará uso de sus facultades discrecionales y en lugar de aplicarle la ley amenazará con hacerlo y le recomendará algún acuerdo (mordida) para evitarlo.
El caso es que usted, por dentro o por fuera de la ley pagará de alguna forma el daño. Lo ideal sería dentro de la ley.
Ahora imagine que usted se llama PEMEX.
En caso de estar en un Estado de Derecho, recibirá una sanción, además de que será obligado a tomar acciones para remediar el daño. Pero de nuevo, supongamos que está usted en tiempos de una administración que ha prometido rescatar a PEMEX (lo que quiera que eso signifique).
¿Cree usted que el gobierno que le da dinero para tapar sus ineficiencias le impondrá una multa?
Suena poco probable ¿no?
Lo más posible es que la autoridad brille por su ausencia. De hecho ¿para que saldría la autoridad a decir que usted cometió una falta o incluso un delito ambiental? Si lo que tiene ordenado es darle a Usted todas las facilidades a fin de concretar su “rescate.
Pues es lo que parece que sucede en PEMEX con el derrame (marchita, dicen en la empresa) de crudo de hace unas semanas.
La cosa fue así: primero hubo una explosión en medio de actividades de mantenimiento de una plataforma. Luego se supone que controlaron el incidente y recuperaron también la producción de crudo, para que al menos no fuera tan grave como se preveía.
Pero luego resulta que en la misma zona apareció una enorme mancha negra en el fondo del mar.
Grupos ambientalistas avisaron del problema con algunas evidencias y PEMEX salió a decir, sin mediar prueba alguna, que no era para tanto. Entonces, investigadores de la UNAM afirmaron que el problema si era grave, con pruebas. Mientras eso pasada, en algunas costas del golfo empezaron a llegar muestras de la manchita (en forma de chapopote).
Al final del día, PEMEX salió a decir que lo que antes decía que no era cierto ahora si era cierto, pero que era natural.
Vaya mala suerte para que después de más de 100 años de exploración petrolera surgiera este fenómeno natural a ensuciar la excelente labor de PEMEX (¿será complot?).
La cosa es que en toda esta historia ¿leyó usted alguna posición o pronunciamiento de la ASEA, el órgano encargado de la seguridad del sector hidrocarburos?
No. Porque si lo hubo, fue perfectamente irrelevante.
Y el problema es de diseño.
¿Como el Estado va a castigar a una empresa del Estado?
Más allá del sexenio, y de que el proyecto de rescate ¿imagina a alguien en el gobierno diciendo a PEMEX que lo está haciendo mal e imponiendo multas realmente fuertes por sus afectaciones?
Si, en algunos momentos ha sucedido, pero no es una regla. Y la razón es simple: los dos tienen un Además políticamente es más rentable decir que tenemos una empresa fuerte de los mexicanos (aunque pierda dinero y contamine) que decir que tenemos un regulador fuerte que protege el ambiente.
Entonces pierde el ambiente y perdemos todos.
El problema es de diseño, y es una más de las razones de por qué no debería haber una empresa del Estado, sino que el Estado se debería dedicar a regular con severidad a estas empresas.
Pero un problema para PEMEX es que quienes ven estos riesgos son los que prestan dinero a PEMEX. Y en el reporte de Moody’s donde bajó la calificación señalan los riesgos ambientales como una de las razones de la baja. O sea: pierde PEMEX y el ambiente.









