Todo tipo de opiniones se manifestaron con motivo de las renuncias de Carlos Palafox Galeana como Presidente del Consejo de la Judicatura y Margarita Gayosso Ponce, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Puebla.
Poco menos de un año duraron en su cargo, tiempo que es relativamente poco para poner orden entre el personal y los jueces, para dar resultados.
Todos estuvieron de acuerdo para llevar a cabo una reforma constitucional que afectaba los intereses de una gran mafia, a pesar de que era necesaria para darle voz a una sociedad ávida de una verdadera justicia.
Carlos Palafox le entró a la responsabilidad y desde el primer día sufrió el embate de ese poder obscuro que ronda en los juzgados. Le exigieron lo que a nadie, le cobraron facturas ajenas y aun así, siguió. De repente, muchos empleados con años de trabajo, descubrieron que estaban mal pagados y protestaron; algo raro, en verdad.
Hay que hacer notar que más de 160 procedimientos en contra de servidores judiciales y jueces suspendidos, son muestra de que agarró al toro por los cuernos.
Pudo transitar en paz sin hacer nada, pero prefirió actuar, luchar, como lo exige cada semana el Presidente de la República en las mañaneras en contra de un poder judicial que huele mal.
En un año, es difícil desarraigar viejas costumbres, pero como escribió Juan Ruiz de Alarcón, no hay mal que por bien no venga: La asunción al Consejo de la Judicatura de Araceli Cabida Vaillard ha sido bien vista y se espera haga un buen, además de que tiene una clara perspectiva de género.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









