Nuestro estado ha sido protagonista de gestas heroicas que nos llenan de orgullo porque de ellas surgió la patria que nos ha dado libertad y democracia, como la Independencia de México que inició hace 213 años.
Eran tiempos de cambio, en los que se buscó una transición entre la monarquía católica española corporativa, un sistema dirigido por un rey, a otro, en el que existiera autonomía del gobierno y constitución, que incluyó la guerra para lograr finalmente el Movimiento de Independencia.
El enfrentamiento entre insurgentes y realistas era completamente desigual, los primeros carecían de recursos, pero su fuerza radicaba en la legitimidad de sus intenciones, mientras que los segundos controlaban el gobierno, los recursos financieros, medios de producción pero no tenían ideología.
El éxito de los insurgentes radicó en el apoyo de la población que se sintió identificada con sus reivindicaciones, y el grito de Dolores dado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en la madrugada del 16 de septiembre, sería el inicio de la consumación del sueño de libertad y de una nación soberana.
Hoy nos enfrentamos a nuevas formas de dominio que se basan en el intento reiterado de regresar al control absoluto que puede convertirse en una dictadura, pero sin orden ni dirección, obteniendo como resultado la destrucción de instituciones a través de recortes financieros a diversos rubros como la salud, que afectan a las familias mexicanas.
La realidad que nos lacera a diario, en la que miles mueren por alianzas deshonrosas e inconfesables que permiten mancillar a los protectores de nuestra soberanía, nos habla de que nuestro país se encuentra en una crisis de gobernabilidad.
Es por ello que hoy más que nunca, quienes nos oponemos al regreso de un sistema basado en un solo hombre, estamos con la Constitución y la autonomía de los poderes e instituciones, porque creemos en la democracia y en la participación de la sociedad para lograr el progreso de México.
Nuestra misión es rescatar al país de las manos de la incompetencia, la intolerancia, el odio y el control absoluto, por ello, nuestra ideología liberal y reformista está más vigente que nunca.









