La niebla, lluvia persistente, el olor a café y los tradicionales tlayoyos de alberjón encantarán tus sentidos en Teziutlán, recién nombrado Pueblo Mágico y orgullo de los habitantes de la Sierra Nororiental del estado.
Por sus calles hay tradiciones e historia, como la contenida en la antigua estación del ferrocarril, que hoy es un centro cultural.
El pueblo mágico alberga elementos del patrimonio histórico de El Ramalito, tramo ferroviario que comunicó a la zona de Oriental y Teziutlán desde el año 1900, cuando llegaron los ferrocarriles a este municipio.
En su acervo, la antigua estación muestra el original de la Declaratoria de Guerra de México hacia Alemania, Italia y Japón, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, firmada por el entonces presidente de México Manuel Ávila Camacho, oriundo de Teziutlán.

Para quien se precia de ser teziuteco, la mañana inicia con una gelatina con rompope, luego hay que comer los tlayoyos rellenos de alberjón, un café de olla y pan de dulce de la casi centenaria panadería Martagón.

Su impresionante catedral, su histórica plaza de toros El Pinal, la ciudad rodeada de montañas y abundante vegetación son enigmáticos atractivos para quien visita este lugar, que recibió el nombramiento de Pueblo Mágico junto con Huejotzingo.
Puebla ahora cuenta con doce Pueblos Mágicos, por lo que es uno de los estados del país con más nombramientos, que muestran la riqueza de costumbres y tradiciones de la entidad.
Este fin de semana se realizó en Teziutlán el Tercer Encuentro de Pueblos Mágicos, donde los visitantes pudieron disfrutar de bailes típicos, comida, artesanías, textiles, bebidas típicas, frutas, conservas y una variedad de artículos representativos de cada uno de los doce Pueblos Mágicos.
Fotos de Facebook @turismo.teziu y Martín Gutiérrez
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