En la actualidad, los factores relacionados con la inteligencia emocional son esenciales al momento de iniciar una aventura emprendedora.
Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar a Olga Castanyer en el Congreso Mundial de Psicología, cabe mencionar que Olga colaboró en el hospital psiquiátrico de Dortmund, Alemania; en «Aldeas Infantiles SOS» y en el proyecto llamado «Teléfono de la Esperanza».
En el evento nos compartió algunos elementos claves en relación a la asertividad, los cuales me permito aplicar al ámbito emprendedor.
Iniciemos señalando que ser asertivos significa contar con la habilidad para comunicarnos de manera adecuada y sin agresiones con las personas pertenecientes a cualquiera de los grupos de interés de la empresa (colaboradores y sus familias, directivos, accionistas, clientes, proveedores, competidores, gobierno y próximas generaciones).
Es importante recalcar que la naturaleza y el ecosistema emprendedor nos requieren asertivos, ya que con asertividad podemos de mejor manera:
- Conectar con nosotros mismos, que es clave en estos tiempos.
- Velar por nosotros mismos, sin caer en el egoismo pero siempre cuidandonos en todos los aspectos.
- Transformar la rabia en tolerancia y perdón.
- Hablar, atrevernos a externar de manera responsable nuestras opiniones.
- Responsabilizarnos de lo que decimos y hacemos.
- No culparnos, liberarnos de ese sentimiento que nos agobia a veces a los emprendedores.
Es importante recordar que los seres humanos nacemos con temperamento, emociones, sistema motivacional, sistema de regulación emocional y sistema de regulación conductual, todos ellos tienen un impacto en como nos relacionamos en el día a día con otras personas.
El lograr ser asertivos con nuestro equipo de trabajo nos permitirá construir y reforzar:
- Los límites
- El respeto a uno mismo y al prójimo.
- La autoafirmación y autoestima de cada integrante del equipo.
- La sinceridad que debe abonar al lenguaje no violento.
Es posible que a lo largo del tiempo, diversas interacciones no asertivas con personas claves para nuestros proyectos hayan generado fricciones innecesarias o incluso hayan terminado con un buen negocio.
No confundamos la sinceridad con el «sincericidio», que es ese supuesto estilo de comunicación directa, aparentemente honesta y sin tapujos pero que agrede y atenta contra la dignidad de la persona.
Seamos emprendedores disruptivos e insatisfechos pero asertivos.










