Este fin de semana presenciamos una de las escenas más reprobables de la política mexicana de los últimos tiempos, el golpe perpetrado por Samuel García en contra de la constitución y las instituciones de Nuevo León.
Ese estado del norte del país es uno de los más importantes para México, no sólo porque es uno de los que cuenta con mayor población sino por su actividad económica que contribuye con el desarrollo del país.
En 2021, los neoleoneses decidieron que el Congreso de su estado tuviera contrapesos para evitar dar todo el poder a un proyecto emecista que vendió la careta de social demócrata y terminó siendo una falsa oposición, empleado de Morena y aprendiz de dictador.
Tras pedir licencia al cargo de mandatario, el fallido precandidato presidencial de Movimiento Ciudadano (MC), Samuel García, intentó dejar a un gobernador a modo sin tomar en cuenta que sólo el Congreso del Estado está facultado para realizar tal tarea, por lo que el pasado fin de semana buscó reventar la sesión en la que fue nombrado como interino Luis Orozco.
¿A qué le habría tenido miedo el niño naranja que vende como nueva a la política más rancia y tramposa?
Por ello, sin el menor decoro, sin seguir los procedimientos que corresponden, trató de impedir que Orozco asumiera el cargo al cerrar las puertas de Palacio de Gobierno con un grupo de elementos antimotines. Supo que dejar su responsabilidad no sería como lo había planeado y Samuel regresó el mismo lunes a realizar sus actividades cometiendo el posible delito de usurpación de funciones.
Y aunque el presidente de México le dedicó una hora de su conferencia matutina para defenderlo y acusar a la oposición de querer dar un supuesto golpe de estado, la realidad es más sencilla: García fue un mal aprendiz y sólo quedó lavarle la cara desde la tribuna más elevada del país.
La improvisación es una constante en los gobiernos de MC, quienes creen que con campañas de aire se gobierna.
Aquí se toparon con pared, la fortaleza de nuestras instituciones como la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no permitió este atropello a la Constitución local de Nuevo León.
De nada sirven tres «doctorados» cuando el desconocimiento de la Ley queda evidenciado, que no pretendan engañar a los neoleoneses ni al pueblo de México, MC es el esquirol de Morena.
Estimados amigos, deseo que este 2024 sea un gran año de prosperidad para Puebla y los poblanos, ¡nos leemos en enero, los quiero mucho!









