Con crema y con pasas
La solicitud de René Lues, concejal de Viña del Mar, para cancelar el show de Peso Pluma en uno de los escenarios más importantes de Chile y América Latina,
el Festival de Viña 2024, plantea una cuestión interesante y sumamente memeable (ad: que se pueden hacer memes al respecto) sobre los límites entre la
libertad artística, los malos gustos musicales y la responsabilidad social.
Sé que como treintona ex emo, no tengo derecho a criticar la moda de la chaviza de estos días, digo, ya en un futuro ellos mismos se arrepentirán de usar
pantalones con los que parece se les derritieron las nachas… pero creo que si prestamos dos gramos de atención al extremadamente violento entorno en el que
existimos, es más que oportuno y pertinente hablar sobre las implicaciones de esta fascinación por los corridos bélicos y la llamada “Narco-cultura” que se
ensalza con productos audiovisuales.
Pero la verdad esto de vivir a diario con titulares de descabezados con narco- mantas no es de hoy, y no podemos culpar por completo al tan amado como
repudiado “doble P”. por esta normalización del crimen organizado.
PARÉNTESIS
Para mi mamá y todos los que lean esta columna y no sepan quién es Doble P: Peso Pluma, es un cantante de Jalisco que a sus 23 años ha roto estereotipos,
con su estilo urbano, su corte de Lord Farquaad y corridos tumbados, una fusión de música norteña, ritmos contemporáneos y voz gangosa. Gracias a éxitos como
«PRC», «Ella Baila Sola», y otros donde canta barbaridades que no salen en una conversación normal, se posicionó como el artista más buscado en YouTube,
superando al mismísimo Bad Bunny (el otro reguetonero que sacó cero en dicción).
FIN DEL PARÉNTESIS
Por muchos años en México y toda Latinoamérica, la música y las series de narcos como “El señor delos cielos”, “La Reina del Sur”, o la otra donde salía
Bárbara de Regil deteniendo balazos con sus abdominales de acero, han hecho la labor de minimizar, enaltecer y hasta romantizar el crimen organizado. Hoy,
gracias a años y años de narco-series, narco-corridos, narco-memes y hasta narco-moda (true story: existe “El Chapo 701”, una marca de ropa y licor inspirada
en Joaquín Guzmán) el narcotráfico, más que un negocio para barbajanes, se convierte en símbolo de éxito y opulencia, se trata del sueño del rufián promedio:
tener casota salida de MTV Cribs, más carros costosos que Bruce Wayne y una supermodelo con poca ropa como esposa abnegada… todo a costa de un poco de
drogas, unos cuantos balazos y un outfit para verse más bravo que perrito chihuahua.
Y, claro, no podemos olvidar el consumismo desenfrenado que impulsa la narcocultura. Ropa cara, accesorios ostentosos y productos que gritan «¡soy
exitoso aunque sea ilegal!» El capitalismo hace su magia, convirtiendo el narcotráfico en un estilo de vida deseable.
Y espero no leerme como señora espantada, porque en una utopía la música solo es música, porque somos seres pensantes capaces de discernir entre lo bueno y
lo malo, y somos seres empáticos que actúan de manera responsable y respetuosa con su comunidad sin dejarse influir. Pero la realidad no es así.
¿Alguien podría pensar en las criaturas? Estamos hablando de que toda una generación está creciendo con esta normalidad de violencia, drogas y sí, lo diré,
falta de valores. Y es que Peso Pluma no es solo un rapero primo de Dora la Exploradora, es el ídolo de los jóvenes que están formando su carácter.
Así que entiendo que el gobierno de Chile se preocupe por si es correcto o no, invertir recursos públicos en el espectáculo de un personaje que canta -y algunos
dirán que promueve- la figura delictiva como estilo de vida soñado. Pues más allá de Viña, en el gran escenario de la vida, la moda del narco no es solo una
tendencia, es una forma de vida que deja huella sangrienta. Pero ¿Realmente cancelar el show es la respuesta?
Históricamente, la censura ha demostrado tener un efecto paradójico, especialmente en el contexto de la expresión artística y la moda. ¿Alguien recuerda darks vs. Emos en los 2000? Al prohibir o limitar ciertas manifestaciones, se despierta la curiosidad y el interés, sobre todo entre un público joven y rebelde que ve lo censurado como algo atractivo y transgresor.
Es importante tener en cuenta que la música y el arte en general a menudo son interpretados de manera subjetiva, y lo que puede ser ofensivo para algunos puede ser una expresión artística válida para otros. Así que cancelar el espectáculo no es la respuesta, porque sería censura y eso no se hace. Si no lo querían no lo hubieran invitado dese el inicio. Así que mejor revivan e inviten otra vez a José José, porque aunque él fuera borrachín, nunca lo promovió en sus canciones.
Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.
@Tamalito_rosa









