El atole negro, xole o también conocido como atole de grano, una joya gastronómica arraigada en las tradiciones culinarias de Puebla, es un símbolo emblemático parte de la riqueza y diversidad de la cocina mexicana.
Entre las diversas variantes de esta deliciosa bebida, el xole atole negro destaca por su sabor único y su arraigo en la historia cultural de la región.
En la preparación del xole atole negro, se emplean ingredientes que dan vida a su característico sabor.
Este atole destaca por el proceso artesanal con el que se elabora y aunque algunas variantes de atole negro son conocidas al sur del país cada una tiene particularidades que los distinguen.

En Puebla la molienda es de maíz quemado, seguido por la incorporación del cacao y masa. La canela y panela se agregan para intensificar el sabor.
Otro toque distintivo del xole es su cuidadosa cocción a fuego lento. Este proceso permite que los sabores se integren a la perfección, creando una bebida espesa.
De su origen
El xole atole negro se sirve tradicionalmente en tazones de barro, resaltando así su conexión con la artesanía local.
Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando los indígenas mesoamericanos elaboraban bebidas a base de maíz y cacao como parte integral de su dieta.
El maíz, una planta fundamental en la alimentación precolombina, era utilizado de diversas formas, y su importancia trascendía lo simplemente nutritivo.
Esta bebida preparada únicamente en ocasiones especiales, se consumía por nuestros ancestros como para purificar la mente, el cuerpo y espíritu.
Aunque tradicional, es una bebida poco común y más tradicional en la Sierra Norte del Estado en municipios como Teziutlán y Chignautla.
Es gracias a que la tradición ha procurado mantenerse de generación en generación que esta particular bebida se ha preservado hasta nuestros días.
Fotos: Secretaria de Turismo y @greal_rodriguez









