¿Alguna vez se ha preguntado por qué se enfurece al volante, incluso cuando en la vida cotidiana es una persona tranquila? La ciencia ha respondido a esta intrigante pregunta, revelando que la ira al conducir es una combinación explosiva de entorno, temperamento y factores psicológicos.
Un estudio de la Fundación Línea Directa, titulado Influencia de la Agresividad en Accidentes de Tráfico y comentado en el Portal Yo Influyo, arrojó cifras alarmantes: En España, 2.6 millones de conductores admiten haberse peleado con otro conductor y 3.6 millones han desafiado a resolver sus diferencias fuera del vehículo. Este comportamiento, según el estudio, multiplica por diez el riesgo de accidente.
¿Qué desencadena la ira al volante? La investigación apuntó hacia una combinación de entorno y temperamento. La mayoría de los conductores participantes en el estudio atribuyen su agresividad a las tensiones diarias, especialmente en el ámbito familiar y laboral. Algunos también señalan que las maniobras y comportamientos de otros conductores son un factor clave. El sentimiento de anonimato, la sensación de no volver a encontrarse con el otro conductor, alimenta este comportamiento agresivo.
El estudio reveló que el acompañamiento puede influir significativamente en el comportamiento al volante. Viajar solo o con amigos tiende a aumentar la agresividad, mientras que hacerlo con la pareja, los hijos o un compañero de trabajo la reduce. Esto sugiere que la dinámica social dentro del vehículo juega un papel crucial en la expresión de la ira al conducir.
El psicólogo Jerry Deffenbacher, de la Universidad Estatal de Colorado, identificó rasgos comunes en aquellos que se consideran conductores agresivos que tienen pensamientos hostiles y son más propensas a insultar a otros conductores. Además, asumen mayores riesgos al volante, especialmente en cuanto a superar los límites de velocidad. Su enojo es más rápido de encenderse y puede durar todo el día. Sorprendentemente, estos conductores agresivos tuvieron el doble de accidentes en simulaciones de conducción.
Reconocer los factores desencadenantes y comprender cómo la agresividad al volante puede multiplicar el riesgo de accidentes es crucial. Cuando se está al volante hay que reflexionar sobre el entorno y nuestro estado emocional. Mantener la calma puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y uno lleno de incidentes.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









