Por Adriana Colchado
En medio del excesivo ruido digital que provoca el proceso electoral de este año, emergió una historia buena, muy emotiva y un tanto salvaje: el traslado y llegada de Benito, la desdichada jirafa de Ciudad Juárez a Africam Safari. La noticia se volvió viral gracias a la creciente empatía por los animales y una excelente estrategia mediática y digital de la empresa de los Camacho.
Los timelines de poblanos y gente de todo México se inundaron de memes, expectativas y hasta una pizca de emoción siguiendo la travesía de este animalote.
Durante ocho meses, Benito fue la atracción principal en el Parque Central de Ciudad Juárez, enfrentando extremos climáticos que harían temblar y sudar a cualquier habitante de Puebla, ¡y eso que estamos acostumbrados a todo tipo de temperaturas! Su vida, fue una subasta de desdichas hasta que el Gobierno de Chihuahua se rindió ante las presiones y por fin, gestionó su traslado a la reserva animal de Africam Safari.
La historia de Benito se convierte en un caso de éxito del uso de las herramientas digitales y de cómo la presión mediática puede influir positivamente en nuestro interés colectivo. Después de tanto contenido violento y deprimente que inunda las redes, Benito nos regala una bocanada de aire fresco, demostrando que, de vez en cuando, podemos unirnos por una causa noble, aunque al final se resuma en memes de una jirafa tropezando con un separador vial.
Pero la travesía de Benito, aunque inspiradora, también evidencia el cinismo de nuestra sociedad digital. Nos sumimos cada vez más en la empatía hacia criaturas peludas y con cuernos, mientras nuestra conexión humana se desvanece. Y no me malentiendan, siempre he pensado que dar importancia al bienestar y protección animal es un valor fundamental para tener una sociedad libre de violencia, pero en últimas fechas nos mueve más ver que un animalito la pase mal, que un ser humano.
Con las elecciones del 2024 y muchos politiquillos asomando su cabeza ambiciosa más larga que la de una jirafa, Benito no tarda en sumarse a algún partido político. Tristemente no hay día en que no nos topemos en redes con algún rufián queriendo ser el próximo candidato y con el hype de esta noticia, en cuanto Benito termine su cuarentena veremos a nuestros aspirantes en Selfies con esta peluda celebridad.
Finalmente, no podemos pasar por alto el esfuerzo continuo de Africam Safari en la preservación de especies. Más allá del caso viral de Benito, esta reserva natural ha llevado a cabo una labor admirable, enfrentando costos diarios para mantener a diversas especies. Visitar esta joya natural puede no ser accesible para todos, pero recordemos que cada peso gastado allí contribuye a un proyecto noble y necesario para la conservación animal. La historia de Benito, más que un simple traslado, es un recordatorio de nuestra responsabilidad compartida hacia el reino animal y la importancia de apoyar iniciativas que trabajan incansablemente por su preservación.
Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.
X: @Tamalito_rosa









