La contienda electiva que se avecina tendrá elementos importantes que deben tomarse en cuenta, sobre todo, porque se trataría de un evento en el que jugarán muchos elementos que definirán el resultado de la elección.
El primer elemento a destacar en esta disputa por la continuación del proyecto político del oficialismo y el cambio de rumbo que ofrece la oposición son los programas sociales. Éstos se han usado en elecciones recientes y desde que Morena ganó la presidencia de México, como moneda de cambio a favor del partido en el poder.
Durante los comicios intermedios, así como los que ocurrieron en diversas entidades donde se renovó Poder Ejecutivo, fue evidenciada la coacción del voto, a través de la exigencia de los «servidores de la nación», quien con lista en mano, pidieron a los beneficiarios de los programas sociales acudir a las urnas, de lo contrario, los amenazaban con retirarles el apoyo.
Los datos oficiales aseguran que en México, 70 por ciento de los hogares recibe por lo menos un «Programa del Bienestar», mismos que representan un impacto directo para alrededor de 30 millones de personas.
Por si este mecanismo no fuera suficiente, existe la sospecha de que el crimen organizado operará para Morena, de acuerdo con el Instituto Baker de Políticas Públicas quien, a través del reporte «México Country Outlook 2024», ha cuestionado la estrategia «pasiva» de seguridad de la actual administración, ya que el crimen mostró su capacidad para acabar con la vida de candidatos de oposición y trabajadores electorales.
Su operación quedó evidenciada en videos difundidos en redes sociales en algunas entidades del país donde amenazaron a pobladores, sobre todo, de pueblos y rancherías, para beneficiar al partido que actualmente gobierna.
Un tercer y último elemento, que tal parece pasa desapercibido, es el crecimiento de sectas religiosas que apoyan la opción política que les indique el mandatario federal.
La postura pastoril del presidente de México y el uso de palabras con las que se identifican estas personas, así como sus constantes comparaciones con Jesús, también forman parte de la estrategia. La popularidad de estas organizaciones, muchas que salen del control de la Secretaría de Gobernación, radica en el desprestigio que ha sufrido últimamente la iglesia católica, así como el aumento de la pobreza.









